Muere un joven tras ser agredido en una discoteca en Madrid

La policía detuvo a los tres porteros del local como posibles autores

Quizá fue sin querer. Un empujón en medio de una pista de baile o mientras se hacía paso entre la gente. Un pisotón sin trascendencia. Las consecuencias, sin embargo, fueron nefastas. Álvaro Ussía Caballero, de 18 años, murió en la madrugada de ayer minutos después de ser agredido por los tres porteros de una conocida discoteca de Madrid en la que se encontraba junto a unos amigos. La cifra de muertes violentas en la comunidad en lo que va de año se eleva ya a 66. Las dos últimas, en apenas cinco horas.

Eran las 5.30 cuando Álvaro y unos amigos se encontraban en la discoteca Balcón de Rosales. Según explicaron testigos, el joven tuvo un altercado con una mujer dentro de la discoteca. Ella le recriminó al grupo que la habían empujado y tuvieron una discusión. Minutos más tarde, según la versión aportada por varios testigos a la policía, los tres porteros se acercaron al joven y le sacaron de la discoteca de manera "muy violenta". Una vez fuera, le golpearon en repetidas ocasiones, según confirmó una portavoz de la Jefatura Superior de Policía de Madrid. Murió horas más tarde en el hospital Clínico. La autopsia deberá esclarecer la causa de la muerte.

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A lo largo de la mañana la policía detuvo a los tres encargados de la seguridad por su presunta implicación en la muerte del joven. Se trata de David S. G. y Antonio S. S., ambos de 32 años, y David A. D., de 25. Los tres fueron interrogados por la tarde.

No fue la única muerte violenta de la madrugada de ayer en Madrid. Cinco horas antes, Boris Villamisar, de 30 años y nacionalidad venezolana, moría tras ser apuñalado en plena calle. La policía cree que se trata de un ajuste de cuentas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 15 de noviembre de 2008.

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