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Los primeros inmigrantes llegan a Jaén a un mes de la campaña agrícola

La Administración advierte de que la mano de obra ya está cubierta

Cuando todavía falta algo más de un mes para que empiece la campaña de recogida de la aceituna, la crisis económica ha hecho que los primeros inmigrantes lleguen a la provincia de Jaén en busca de trabajo, una situación sin precedentes años atrás. De momento, los sindicatos y ONG han constatado la presencia de "varias decenas" de inmigrantes en Jaén, Úbeda o Villanueva del Arzobispo que buscan un empresario que les contrate en la campaña olivarera.

Sin embargo, las administraciones presentes en el Foro de la Inmigración de Jaén han advertido de que la mano de obra en el campo ya está cubierta con los trabajadores autóctonos y con los más de 12.000 parados de otros sectores que se han inscrito en el Servicio Andaluz de Empleo (SAE) para ser recolocados en el campo.

"Este año no hemos recibido ninguna oferta de trabajo de los patronos"

La presencia más visible de inmigrantes se da en la capital, donde su centro de transeúntes -con capacidad para 56 plazas- ha estado lleno algunos días, aunque ayer el Ayuntamiento cifró su ocupación en poco más de un tercio.

Por la mañana se les entregan billetes de autobús y se desplazan a otros municipios. El problema podría agravarse si la llegada de trabajadores extranjeros se intensifica en los próximos días, máxime teniendo en cuenta que la red de albergues para temporeros, 20 en total, tiene previsto abrir una semana antes del inicio de la campaña.

Pese a que aún no han dado escenas de otros años, con inmigrantes durmiendo en la calle, ya han aparecido las primeras tensiones en el plano político. La concejal del PP Marina Paterna criticó ayer la "falta de previsión" del Ayuntamiento. Sus declaraciones motivaron una réplica de la concejal de Asuntos Sociales, la socialista Carmen Guerrero, que acusó al PP de "querer provocar un efecto llamada".

Desde la ONG Jaén Acoge también se constata la llegada de los primeros inmigrantes y presagian problemas para su contratación. "Este año no hemos recibido ninguna oferta de trabajo de los patronos", señala Pedro González, que achaca a las "situaciones de extrema pobreza" la presencia de inmigrantes a un mes vista de la campaña agrícola.

Con todo, tanto las organizaciones sociales como los sindicatos confían en que los mensajes institucionales advirtiendo de que no hace falta mano de obra en la aceituna sirva para que no lleguen los 7.000 inmigrantes de otros años.

El ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, apostó ayer en su visita a Cartaya (16.589 habitantes, Huelva), por una fórmula en la que los inmigrantes que decidan trabajar en el campo puedan rotar de una campaña de recolección a otra. "En España, con más o menos intensidad, cuando acaba una campaña, comienza otra en otro lugar", señaló Corbacho. "Si consiguiéramos la concatenación de estas temporadas, desde Andalucía hasta Cataluña, pasando por Castilla La Mancha, se ampliaría la oferta temporal y el control migratorio", detalló.

Aunque el pasado 3 de septiembre, el ministro se mostró reacio a la captación de inmigrantes en origen, ayer citó como ejemplo el proyecto de Cartaya, pionera en este tipo de contrataciones. El alcalde de esta localidad, Juan Antonio Millán (PSOE), recalcó que 18.000 mujeres marroquíes han trabajado en la zona las tres últimas temporadas y el 92% regresó a su país.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de noviembre de 2008