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Reportaje:

Xoel entierra a Deluxe

El músico gallego deja "por tiempo indefinido" su proyecto rockero

Visitar el local de ensayo de Deluxe puede ser bastante didáctico. Y en aspectos variopintos, como ponerse al día en las mejores páginas web pornográficas. "Déjate de youporn: ahora la que mola se llama xtube.com. La bomba, tío", informa Juan de Dios, cachondo (también mental), gran músico (para Deluxe toca teclados, guitarra y lo que haga falta) y mejor persona. Ignacio Villamor Tuli, saxofonista, toma nota: "¿Cómo has dicho que se llama?". Xoel López, coruñés de 31 años, jefe de Deluxe, contempla la escena partiéndose de risa. Y da por zanjado tan trascendental intercambio de información: "Venga, vamos con la última canción". Entra una batería juguetona muy soul, Xoel dibuja unos acordes de guitarra estonianos. Luego irrumpe toda la banda para interpretar una festiva Adiós corazón, precisamente la canción con la que cerrarán el concierto de hoy de La Riviera. Suena bárbaro. Se confirma la noticia: los grupos donde mejor se disfrutan es en su local de ensayo. Es lunes 27 de octubre, 13.00, en el barrio de Carabanchel y aunque no existe ni una pizca de solemnidad, la ocasión lo merece: es el último ensayo, probablemente de la historia de Deluxe.

El líder del grupo prefiere ahora a Caetano Veloso que a Interpol

Ocurrirá hoy a eso de la medianoche. Deluxe morirá con la última nota de su concierto madrileño (bueno, seamos exactos: sólo le quedará un recital, el 1 de noviembre en A Coruña). La ejecución sumarísima la llevará a cabo su propio creador, Xoel López, en un movimiento parecido al que realizara David Bowie con su personaje Ziggy Stardust. "Necesito romper", explica Xoel sobre su suicidio artístico, "tomarme un descanso. Estoy un poco harto de tanto rock. Llevamos tres años sin parar, más de 100 conciertos. No sé: necesito un cambio".

La última imagen, pues, de estos siete músicos (todo tíos) comprimidos en el pequeño local se presta a dar más detalles. El lugar es bastante aséptico. A pesar de haber sido el cuartel general del grupo los últimos cinco años, las paredes están limpias de fetichismos. Ni pósters, ni entradas, ni imágenes de chicas. La generación Internet, sin duda. Sólo un par de cervezas, una botella de agua, una colilla en el suelo (no se puede fumar, pero quizá es un homenaje a su canción Colillas en el suelo); luego, claro, un arsenal de cables, pedales, amplificadores, instrumentos. Llevan casi cinco horas ensayando. "Hemos practicado el repertorio del concierto entero", informan. El de esta noche es un espectáculo especial, más largo de lo habitual (dos horas) y donde recuperarán temas que llevan muchos años sin interpretar. No habrá invitados: sólo la banda.

Xoel habla con emoción de una de sus últimas aventuras, la grabación de un documental sobre el Camino de Santiago para la cadena National Geographic. "Ha sido muy enriquecedor, pero durísimo: estos tíos del National se levantan a las ocho de la mañana y terminan de trabajar a las once de la noche". El viaje arranca en Holanda, pasa por Bélgica, Francia y finalmente llega a España. "Lo que más me ha gustado ha sido encontrarme con músicos por el camino y tocar. Tuve un encuentro con una agrupación medieval y acabamos tocando Smoke on the water, de Deep Purple", cuenta. Los capítulos, seis de media hora, se emitirán en febrero de 2009.

Los planes de Xoel a partir del 2 de noviembre se resumen en esto: dejarse llevar. Es seguro que estará dos meses en Buenos Aires (de donde es su chica). Luego se marchará a Nueva York: "En principio voy otros dos meses, pero igual me quedo cinco o un año. Quiero tocar allí con gente". Musicalmente, mejor un ejemplo: ahora prefiere a Caetano Veloso que a Interpol. "Cuando vuelva será como Xoel López o con un grupo. Y llevaré una onda más de autor", asegura.

A la cita de esta noche Xoel acudirá caminando: de Ópera, donde tiene un piso en alquiler, a Virgen del Puerto, donde se ubica La Riviera. Un trayecto de 15 minutos andando junto a sus invitados de lujo: el señor José Ramón, de 59 años, y la señora Ángela, de 53, sus padres. Después del espectáculo se irán a tomar una copa a Picnic, el local que acaba de abrir por Noviciado. Todo esto lo cuenta Xoel en un vagón de la línea 5 de metro, la verde, que le traslada de su local de ensayo, estación Urgel, a su casa. Cuando llega a la estación de Ópera, este chaval espigado y con el pelo un poco canoso se pierde entre los rigores de la hora punta. Adiós a Deluxe.

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Deluxe actúa hoy a las 22.00 en La Riviera. 18 euros

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 29 de octubre de 2008