Crítica:JAZZCrítica
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Entrañable

Bebo y Chucho Valdés. Festival de Jazz de Barcelona. Auditori, 23 de octubre.

El festival de jazz barcelonés ha alcanzado ya las 40 ediciones, cifra de la que pueden presumir pocos festivales. En la noche del jueves, la inauguración estuvo a la altura de tan magna celebración. En el escenario dos monstruos de la música actual, y en la platea un público entusiasta, con muchas ganas de pasárselo bien.

El Auditori barcelonés se llenó, y ni el alcalde Jordi Hereu, ni Pasqual Maragall quisieron perdérselo (seguro que no se arrepintieron). Minutos antes de comenzar el concierto se respiraba el ambiente de las grandes ocasiones.

Y lo fue. Chucho y Bebo Valdés son dos viejos conocidos de la afición barcelonesa, pero esta vez su presencia tenía un tono especial porque padre e hijo iban a compartir el escenario en la intimidad. Se trataba de presentar su disco Juntos para siempre (producido por Fernando Trueba). Fue un apabulle pianístico con dos caras diferentes, pero complementarias.

Bebo y Chucho son padre e hijo, pero pianísticamente hablando son tremendamente diferentes. Mientras que en el octogenario padre todo es elegancia y sencillez, el hijo puede pasar del swing fluido a convertirse en un volcán en erupción. Así sucedió en el Auditori, tocaron juntos y por separado y mezclaron los estándares de su tierra cubana con los jazzísticos y algunas composiciones propias. Mención especial merece la parcela que Chucho dedicó a su padre, una muestra de sensibilidad y amor que se contagiaba. Sencillamente entrañable.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 24 de octubre de 2008.