Las instituciones se aferran a las grandes obras para paliar la crisis

Las infraestructuras en ejecución tienen un coste superior a 6.000 millones

Las instituciones se aferran a los grandes proyectos de infraestructura como antídoto ante la crisis. Y refrendan esta apuesta con gestos. En apenas una semana, los gobiernos central y vasco han protagonizado la apertura de los primeros túneles del AVE vasco (la obra pública más cara de la historia de Euskadi, con más de 5.000 millones de presupuesto estimado) y la llamada Supersur (la autovía de pago en torno al área metropolitana de Bilbao, que será la carretera vasca más costosa hasta ahora, con casi 1.300 millones).

Si el viernes pasado la ministra de Fomento Magdalena Álvarez acudió a la fase final de la perforación del túnel de Luko, a 10 kilómetros de Vitoria, ayer lo hizo el líder socialista Patxi López. Por su parte, el lehendakari Ibarretxe se acercó al cale del primer paso subterráneo de la Supersur. Estuvo acompañado por los principales cargos públicos del PNV en Vizcaya: el diputado general José Luis Bilbao -al que escoltaban hasta cinco diputados forales- y el alcalde de la capital, Iñaki Azkuna.

Ibarretxe acude a la perforación del primer túnel de la 'Supersur'

Ibarretxe se mostró "convencido" de que Euskadi podrá afrontar "con confianza" el próximo año si las empresas "no retraen sus inversiones y la banca se compromete con el entramado productivo". José Luis Bilbao recordó que la Supersur, en obras desde hace más de un año, es una de las actuaciones del plan de reactivación económica presentado en junio, al que defendió con ahínco en la actual coyuntura económica. "Nos hemos comprometido en hacer algo que está en los manuales de algunas líneas de pensamiento económico, que es inyectar dinero público para adelantar inversiones y mantener la actividad económica en el sistema". Y anunció, como ha repetido varias veces el último mes, la disposición de la Diputación a aumentar su deuda para mantener las inversiones y aumentar el gasto social.

El túnel abierto ayer es el primero de la primera fase de la Supersur, que se divide en 11 tramos. Diez de ellos estarán concluidos para 2011, según los cálculos actuales, tras una inversión de 783 millones, lo que permitirá disponer de esta autovía entre Santurtzi y Bilbao. El undécimo tramo, que irá de Bilbao a Arrigorriaga para conectarse con la A-68, deberá esperar a 2015, con un coste estimado de 133 millones. En Guipúzcoa no están previstas visitas institucionales a sus infraestructuras en obras, aunque la Diputación también se ha propuesto mantener el nivel de inversiones para contrarrestar la desaceleración de la economía, informa Mikel Ormazabal. El último proyecto de gran magnitud que ha puesto en marcha es el segundo cinturón de San Sebastián, un nuevo ramal de 16,7 kilómetros que bordea por el sur la capital y sustituirá a la actual variante, al borde del colapso. La Diputación asegura que las obras avanzan a "buen ritmo" y estarán terminadas a finales del año próximo.

Este nuevo tramo, que se integrará en la autopista A-8 y será de pago, se extenderá a lo largo de Rentería, San Sebastián, Astigarraga, Hernani, Lasarte-Oria y Usurbil. La inversión prevista supera los 300 millones de euros. La Diputación pretende que tenga las menores afecciones posibles en otros viales con elevado tráfico, como la N-I en Lasarte-Oria o en la A-8 a la altura de Rentería.

Pacto presupuestario

Nadie duda de que el PNV y el PSE pactarán las cuentas de la Diputación de Vizcaya, sobre todo después de que el presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, anunciara que los socialistas facilitarán, cuando estén en la oposición, la aprobación de todos los presupuestos en España. Los contactos en Vizcaya, aseguran ambas partes, no se han iniciado. "Estoy tranquilo", dijo ayer José Luis Bilbao. Horas después, mantuvo una reunión interna para definir las líneas maestras de las cuentas para 2009, que ya no serán tan expansivas como en los años anteriores y no subirán mucho de los 1.731 millones de presupuesto propio de este año.

Bilbao anticipó que la próxima semana se celebrará el primer contacto oficial con los partidos de la oposición. El Gobierno foral pretende presentar el proyecto en las Juntas Generales el próximo 3 de noviembre, agregó el diputado general. En cualquier caso, el acuerdo se prevé rápido. Tras el fiasco de hace un año con Ezker Batua, el PNV sólo ha buscado ahora a los socialistas, con quienes ya pactó las cuentas de este ejercicio, tras seis años sin hacerlo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 23 de octubre de 2008.

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