Flores d'Arcais acusa al Papa de iniciar la reconquista religiosa

El filósofo niega que haya una "moral natural" y prefiere "laicizar el poder"

El filósofo italiano Paolo Flores d'Arcais, fundador y director de la revista MicroMega, argumentó ayer en Valencia que los primeros años del pontificado de Joseph Ratzinger responden a un "proyecto de reconquista" religiosa mediante el cual la "Iglesia intenta imponer su punto de vista a través del Estado". En su opinión, el discurso de 2006 del papa Benedicto XVI en la Universidad de Ratisbona (Alemania) en el que propuso un pacto de religiones era "una propuesta que el catolicismo hacía a las otras religiones monoteístas para establecer una santa alianza contra el laicismo", que los católicos tachan de "iluminismo radical". Defiende así la Iglesia que el laicismo lleva al nihilismo moral, lo que pone en peligro la convivencia. Frente a esto, Flores d'Arcais argumentó que esa alianza sería una falacia, una "tesis impracticable" puesto que "todas las religiones pretenden que la verdad es la suya" y, como mucho, "conceden a las demás la posibilidad de ser verdades incompletas, verdades preparatorias".

"Dios no habla, habla a través de hombres que lo interpretan"

Enmarcada en los actos de la XXXVII edición de los Premis Octubre, el filósofo italiano impartió la conferencia titulada Las religiones contra la razón, que inauguraba el XIV Congreso de Pensamiento titulado Política y Religión. En ella, apostó por la tesis laica de que "Dios es un vínculo solo para los que creen en él" y "el auténtico diálogo implica que cada uno deje en casa sus convicciones religiosas".

"Si decidimos que la base de la convivencia es la verdad de Dios, la pregunta ya no es de qué dios hablamos sino qué interpretación de ese dios tomamos", argumentó Flores d'Arcais. Por ejemplo, explicó que Dios habla del divorcio en el Antiguo Testamento, pero también habla del matrimonio indisoluble en el Nuevo Testamento y hasta permite a un hombre tener cuatro mujeres en el Corán. "Dios no habla, habla a través de hombres que lo interpretan", resumió. Ante esta situación, el filósofo negó al Papa la existencia de una "moral natural". Y se remitió a la historia del Homo sapiens para argumentar, como defendió el francés Blaise Pascal, que el hombre "ha sobrevivido mediante las más distintas formas de normas morales". Hasta las prácticas ahora más reprobables (robo, incesto, parricidio) han podido tener en su día una alta consideración social.

Por ello, apostó por "laicizar el poder y poner a Dios entre paréntesis". En ese sentido, defendió la tesis del jurista holandés del siglo XVII Hugo Grocio de legislar etsi Deus non daretur ("Como si Dios no existiera") que "salvó a Europa de décadas y décadas de destrucción, guerras civiles y guerras religiosas".

Por último, alertó de la regresión que propugnan la Iglesia católica y los fundamentalistas religiosos americanos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0021, 21 de octubre de 2008.

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