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Unas 150 invitaciones para los influyentes

Disponer de apenas medio mes días para organizar la visita de Al Gore pueden dar para mucho o para poco. Por expreso deseo del ex vicepresidente de los Estados Unidos y profeta de los riesgos del cambio climático, el Gobierno vasco invitó a través del EVE e Ihobe a unas 150 personas caracterizadas principalmente por tener la capacidad de decidir o influir en la mejora o empeoramiento de las condiciones medioambientales de su entorno.

Los primeros ejecutivos de las empresas más importantes -desde industriales hasta las culturales-, representantes institucionales, del mundo político, sindical, de la universidad, y de las organizaciones de estudios, fueron convocados con cierta premura, ya que la confirmación de la presencia de Gore en Bilbao llegó apenas hace quince días.

Cuando diez minutos antes de comenzar el acto sólo había unas sesenta personas en el auditorio del Museo Guggenheim, con capacidad para unas 180, el miedo escénico invadió a la organización. Para entonces ya se habían sentado los consejeros de Educación, Tontxu Campos; Transportes, Nuria López de Guereñu; Agricultura, Gonzalo Sáenz de Samaniego, y el ex lehendakari José Antonio Ardanza. Mientras el alcalde Iñaki Azkuna bromeaba con los invitados, dos tercios de los asientos de la sala seguían vacíos. Al final casi se llenaron. Acudieron también el presidente del PNV de Vizcaya, Andoni Ortuzar; el secretario general de EA, Unai Ziarreta, y su mano derecha, Rafael Larreina. De las filas de la oposición sólo estuvo la socialista Gemma Zabaleta, como presidenta de la comisión parlamentaria de Medio Ambiente. "Del PP no ha ido nadie", confirmaron en su ejecutiva.

La premura con la que se cursaron las invitaciones hizo que algunos de los empresarios más deseados estuvieran ausentes. Al Gore sólo nombró a dos empresas vascas en su discurso, Iberdrola, por su potente división de energías renovables, y a Gamesa por su influencia en el mercado de la fabricación de aerogeneradores. El presidente de la primera, Ignacio Sánchez Galán, no pudo despejar su agenda, pero el primer ejecutivo de la segunda sí. Guillermo Ulacia se sentó a la izquierda del lehendakari, cerca del consejero delegado de Petronor, José Manuel de la Sen. Su presidente, Josu Jon Imaz, se hallaba en Barcelona. Un poco después, llegaron el rector de la UPV, Juan Ignacio Pérez, y la catedrática y directora de Ikerbaque Mari Carmen Gallastegui. ELA envió a Mikel Noval.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 17 de octubre de 2008