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Reportaje:

La diáspora rumana llega a 'Sanse'

Unas 15 familias de etnia gitana hace dos meses que han ocupado una vieja granja abandonada del municipio - Algunas de ellas hablan italiano entre sí

La escena está repleta de contradicciones. Sobre sus cabezas, a cientos de metros de altura, pasa un avión que se dirige a quién sabe dónde. A menos de un kilómetro, los rótulos luminosos de un gigantesco centro comercial. Al frente, más allá de un pequeño arroyo, unos caballos trotan sobre la hierba de una finca. Y ellos en medio. Apenas 15 familias rumanas de etnia gitana que han tomado una antigua granja situada al borde del camino del Juncal, en San Sebastián de los Reyes.

Viven en pequeñas edificaciones casi en ruinas. Para obtener luz disponen de un generador. El agua la consiguen en el centro comercial que hay a menos de un kilómetro de distancia. Se calientan con estufas de leña. "Hemos venido a trabajar y a vivir como podamos para mantener a nuestras familias", explica Igor, que se apresura a retirar la ropa tendida mientras cae una fina lluvia. Ha llegado el último a la granja, junto a su esposa y sus dos hijos. Dice que viene de Galicia, pero un fuerte acento italiano le delata. Y no es el único. Eso sí, si se les pregunta si han venido de Italia -donde el Gobierno ha iniciado una campaña de expulsión de gitanos rumanos- todos lo niegan.

"La ocupación ya está denunciada", asegura un portavoz municipal

"Probablemente, si han sido expulsados de Italia tengan miedo a que les pase aquí también y por eso no lo dicen", explica Elena Schintee, portavoz de la asociación de rumanos de San Sebastián de los Reyes y Alcobendas. Asegura que hasta hace unos días desconocía la existencia de este poblado. "No sabemos de dónde vienen ni cómo han llegado. El lunes vamos a ir con el presidente de la Federación de Asociaciones de Rumanos en España para conocer su situación", anuncia.

Pocos de los moradores del poblado están dispuestos a contar cómo han llegado hasta allí.Marco Florin, de 30 años, llegó hace cerca de un mes y medio junto a su mujer y uno de sus hijos procedente de Bucarest, recuerda mientras recoge de su coche garrafas de agua que acaba de comprar. Conoció a familias de rumanos en la estación de Méndez Álvaro. Una de ellas le trajo hasta el poblado.

Trabaja en la construcción, igual que hacía en su país, pero en España el sueldo es mucho mejor: de los 200 euros mensuales de Rumania a los 1.000 que gana ahora. "En Rumania no podía estar. No tenía dinero suficiente para cuidar a mis cuatro hijos [tres de ellos permanecen en Bucarest] y por eso nos marchamos", relata, rodeado de niños. Como él, muchos se dedican a la construcción. El resto trabajan en el campo. Es el caso de Ion y Yuquel. El primero llegó hace seis meses desde la Constanza. El segundo lleva en España ocho años y ha vivido en Barcelona y Valencia. "Hemos trabajado en Moraja de Tajuña en la recogida de uva. Mañana nos vamos a Albacete", explican. Su objetivo: ganar el suficiente dinero para que sus hijos -cada uno tiene cinco- puedan estar con ellos.

El Ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes asegura que desconoce la procedencia de las personas asentadas en la vieja granja, que comenzó a poblarse hace dos meses. "Es una finca privada y ya está denunciada la ocupación. Un juez decidirá", indicó un portavoz municipal. "No queremos problemas, sólo un sitio donde estar. Le hemos dicho al dueño que si quiere que nos vayamos, no hay problema", tercia Marco.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de octubre de 2008