Crítica:
Crítica
Género de opinión que describe, elogia o censura, en todo o en parte, una obra cultural o de entretenimiento. Siempre debe escribirla un experto en la materia

Entre Kafka y Stan Lee

"Son muchos los jóvenes que crecen como Gregor [Samsa], sin saber que ellos también tienen alas y pueden volar", subrayaba Nabokov en su análisis de La metamorfosis incluido en sus Cursos de Literatura Europea. Es posible que Stan Lee llegara a una conclusión parecida al reinterpretar el arquetipo del superhéroe en los años dorados de la Marvel: el superhéroe es, en cierto sentido, el adolescente por otros medios, un cuerpo en transformación inconsciente de su recién adquirido poder (o incapaz de controlarlo).

Que el joven director chileno Nicolás López es voraz consumidor de tebeos de superhéroes ya resultaba evidente en su imperfecta ópera prima, Promedio rojo (2004): resulta más sorprendente saber que, entre sus proyectos futuros, figura una adaptación de La metamorfosis en clave de comedia teen. Santos, su segundo largo, abre otra puerta de acceso a ese discurso que coloca a Stan Lee a una distancia prudencial de Kafka: aquí, la inminencia del Apocalipsis sirve de telón de fondo a una épica conquista de la identidad (y el amor) a través de la reconciliación con la (propia) diferencia.

SANTOS

Dirección: Nicolás López. Intérpretes: Javier Gutiérrez, Elsa Pataky, Leonardo Sbaraglia, Guillermo Toledo.

Género: comedia. Chile-España-Japón, 2008.

Duración: 97 minutos.

Cultura popular

Da la impresión de que Nicolás López coloca su omnívora voracidad de referentes de la cultura popular al servicio de una especie de autobiografía desaforada y (auto)caricaturesca: en cierto sentido, Santos es Promedio rojo pasada a limpio y con muy buena letra. El triángulo formado por un dibujante de cómics con aureola de perdedor (y nubecilla de moscas), su editor con lujuria de poder y su común objeto de deseo es, en buena medida, la hipérbole fantástica del triángulo que sostenía la tensión dramática de Promedio rojo. En Santos ya no hay dialéctica entre lo imaginario y lo cotidiano, porque López asume que la fantasía es una de las pieles de lo real.

Tan permeable al influjo de Kevin Smith o Robert Rodríguez (y al del comic-book de superhéroes, el anime o incluso la épica melodramática de los karaokes) como al del cine español post Acción mutante (1993), López parece pasárselo en grande modulando la comicidad de Javier Gutiérrez, Pablo Pinedo o Guillermo Toledo, el poder de seducción de Elsa Pataky o el sentido del exceso del argentino Leonardo Sbaraglia: perfectas figuras articuladas en manos de un niño eterno (y monstruoso) que juega a explicarse a sí mismo.

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La segunda película del chileno Nicolás López se estrena en España el próximo 10 de octubre. Hasta entonces, disfruta del blog del director en ELPAÍS.com en www.dobleverso.comVídeo: BUENA VISTA INTERNACIONAL

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