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Reportaje:

El percebeiro que liberó París

Tres coruñeses participaron en la división Leclerc

No sobrevive ninguno de los tres gallegos integrantes de la legendaria división blindada La Nueve que, formada por exiliados republicanos españoles bajo el mando del general Leclerc, fue una de las tres unidades más arrojadas de la Segunda Guerra Mundial. Y Francia sigue sin reconocer aún a estos héroes que fueron los primeros en entrar, el 26 de agosto de 1944, en París tras tres años de ocupación nazi. Un olvido que la periodista alicantina Evelyn Mesquida trata de reparar con el libro La Nueve, los españoles que liberaron París (Ediciones B) que presentará hoy en una charla en A Coruña.

"Aún no eran veinteañeros cuando tomaron las armas en 1936 y durante nueve años lucharon en dos guerras movidos exclusivamente por su convicción de defender una causa justa", explica la autora del libro. Un coruñés, Víctor Lantes, y dos oriundos de la localidad coruñesa de Cariño cuyo nombre tomaron prestado como mote de guerra, formaban parte de La Nueve. Eran 144 españoles, anarquistas y republicanos que tras luchar en la Guerra Civil lograron fugarse al norte de África, donde, internados en campos de concentración, fueron obligados por las tropas francesas colaboracionistas a enrolarse en la Legión Extranjera para no ser fusilados. Pero pronto desertaron para comprometerse con la histórica división blindada que conformaron los generales Leclerc y De Gaulle, defensores de la Francia libre.

Sólo quedarían 16 tras el desembarco de Normandía, en junio de 1944. Antonio Cariño era uno de los que cayeron en el frente. Pero su convecino Cariño López, percebeiro reconvertido en "tirador estrella del cañón antitanque" y uno de los soldados más condecorados, así como el coruñés Víctor Lantes, sí formaban parte de la unidad de Leclerc que, dos meses después, fue la primera en entrar en París, liberado, o casi, de los nazis.

Cariño López, cuyo verdadero nombre era Ángel Rodríguez Leira, murió en París poco antes que Franco, en 1975, sin cumplir el sueño de volver a su localidad natal para saborear percebes. "Yo sé donde están", le replicaba a su hijo cuando éste le decía que en Cariño ya se había extinguido el marisco. Hasta el final de su vida el percebeiro-cañonero conservó una sábana que, a modo de trofeo de guerra, había sustraído en mayo de 1945 cuando, como integrante de las tropas bajo las órdenes del general Patton, llegó hasta el Nido del Águila, la residencia de Hitler en Baviera. "A Cariño López lo empujaba un inmenso deseo de revancha y de victoria", recuerda en sus memorias el oficial de La Nueve Raymond Bronne.

Víctor Lantes, que escapó de A Coruña donde su familia represaliada por republicana tenía una posada, falleció el año pasado en París. Pero antes tuvo tiempo de contar a Mesquida su testimonio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de octubre de 2008