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Reportaje:

Panga, el pescado 'for the future'

La feria Conxemar se convierte en el mejor escaparate de la globalización

Pontón, gambas chinas del Pacífico, pulpitos congelados de Vietnam, almeja asiática, surimi, tilapia o perca. Todos son alimentos tan comunes en los grandes foros de compra como la merluza o la caballa, y todos estaban ayer en Conxemar, un certamen que se ha convertido en el mejor ejemplo de la globalización.

La feria viguesa, una de las principales del mundo después de la Seafood de Bruselas y su homóloga de Boston, arrancó con 647 expositores de 40 países en un tono un tanto pesimista. Pese al bullicio de los ejecutivos a la hora de comer alrededor de los expositores más generosos, la sensación fue de un primer día "flojo" a la espera de que mejore en las jornadas que quedan. En todo caso, el certamen dejó patente la progresiva entrada de productos asiáticos, comparativamente más baratos y con perspectivas de desarrollo enormes, por mucho que les pese a los pescadores gallegos. Y un ejemplo estuvo en la presencia de países como Vietnam, que ya cuenta con una veintena de expositores en Conxemar. Lo mismo sucede con Tailandia y China, que acudieron con pabellones nacionales propios.

"Los países del Este piden pescado barato, con espinas y muy graso"

Asegurar el cobro de las ventas se está volviendo más difícil

El alimento de moda en vitrinas de los congeladores fue el panga, al que la revista del salón le dedicó un artículo como pescado blanco for the future. Se trata de un pez de cría que se cultiva en el delta del río Mekong, que puede duplicar en pocos años la producción de 1,2 millones de toneladas y que se presenta fileteado, sin espinas, sin sabor y muy barato. Los expertos auguran que "será uno de los productos congelados más comunes en el mercado en los próximos años" pese a que no pocos señalan su baja calidad alimentaria.

Entre el público de la feria, que este año podría llegar a las 40.000 personas, los más curiosos se paraban delante del expositor portugués con productos de las Azores que cada año trae un ejemplar de morena amarilla. Otros se sorprendían con las patas de 40 centímetros de largo de un cangrejo real procedente del Mar de Barents. Entre las innovaciones, la vuelta de tuerca del "surimi saludable" y los condimentos de todo tipo, como las densas salsas de tinta de choco, el kepchup del mar.

Se reforzó una tendencia muy extendida en los últimos años: la cada vez mayor presencia de productos elaborados listos para el consumo. Un ejemplo serían los nuggets de merluza, los calamares sin "pluma" [el cartílago de su interior] o los numerosos embalajes para microondas. Un comercial del grupo Fradia, una empresa de exportación, explicaba que "son preparados muy demandados en los países de nuestro entorno" frente a la Europa del Este, "que pide peces grasos, lo más barato que le puedas vender, y sin filetear, con todas las espinas". Un estudio realizado por la organización corrobora que los países europeos donde se realiza el mayor gasto en pescado congelado son Alemania y Francia, aunque, proporcionalmente, son los hogares portugueses y los españoles los que más presupuesto destinan a este producto.

La sombra de la crisis también planeó sobre la feria: "El dólar a la baja es algo nos beneficia", analizaba Ángel Troulo, de la firma de importación y exportación Catro Dai. Otros empresarios veían la botella medio vacía al señalar que pronto comenzarán a notar la morosidad.

Por eso no parece casual el aumento de empresas de cobertura de impagos presentes en Conxemar. Desde el expositor de Crédito y Caución, firma acostumbrada a evaluar la solvencia de dos millones de clientes cada año, sus responsables no ocultaban que la situación se ha vuelto mucho más complicada, lo que ha repercutido en el precio de sus seguros. Instrumentos que tradicionalmente utilizan los responsables de comercio exterior para no correr riesgos en operaciones internacionales, como los créditos documentarios, ya no sirven porque "no hay créditos". Y en cada pedido una empresa de tamaño medio se puede jugar el valor de entre 1.000 kilos, lo que pesa un palé, hasta 66.000, lo que cargan tres camiones. Quizá sea esa la razón de que las exportaciones gallegas hayan caído un 6% este año.

La presencia institucional estuvo encabezada por el comisario de pesca Joe Borg y la ministra de Medio Marino, Elena Espinosa, que animaron al sector a seguir investigando. Por lo que se pudo ver, el comentario no hacía ni falta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de octubre de 2008