Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Un test detectará el cáncer de páncreas en fase curable

Científicos de Harvard identifican 74 proteínas en sangre asociadas al tumor

El cáncer de páncreas es uno de los tumores con peor pronóstico, pese a que se cuentan por miles los equipos de investigación que se dedican en todo el mundo a intentar encontrar un tratamiento eficaz. Mientras buena parte de la comunidad científica se vuelca en determinar qué genes están implicados, para desarrollar fármacos eficaces, Ronald DePinho (Nueva York, 1955), investigador del Instituto del Cáncer Dana-Farber y profesor de Medicina en la Universidad de Harvard, sostiene que, por ahora, la forma de avanzar más rápidamente para curar este tipo de tumor es lograr un diagnóstico temprano, para lo cual ha desarrollado un test específico que permitirá detectarlo cuando todavía puede ser curable.

El método logró localizar 15 casos entre 18.000 muestras de sangre

"Disponer de un test sanguíneo que permita detectar en la consulta del médico la presencia del tumor antes de que dé síntomas es lo que mayor impacto va a tener en la lucha contra el cáncer en los próximos años", afirmó DePinho en una entrevista con EL PAÍS en Bilbao, donde participó recientemente en un congreso europeo sobre genética molecular.

DePinho es un científico de referencia internacional por su desarrollo de modelos animales en los que investigar cómo aparece el cáncer. "Es un gran reto porque actúan infinidad de alteraciones genéticas. Lo que ocurre con el cáncer de mama es muy diferente de lo que pasa con el de colon... Y no basta con observar cultivos de células hasta que mueren: existen propiedades biológicas que sólo pueden ser investigadas en un organismo vivo. Pero la manipulación genética de ratones nos da ahora una herramienta muy poderosa para afrontarlo", recalca.

DePinho está utilizando modelos animales para desarrollar técnicas de detección temprana de los tumores. Esto es especialmente importante para cánceres como el de páncreas y de hígado, en los que, la mayoría de las veces, cuando se manifiestan los síntomas, el tumor se encuentra ya en un estadio demasiado avanzado. "En Estados Unidos, el cáncer de páncreas y el de hígado figuran entre los de peor pronóstico, y cada año se diagnostican 32.000 nuevos casos", afirma.

El equipo de DePinho ha desarrollado un modelo animal en el que investigar el cáncer de páncreas. "Ha permitido grandes avances. Hace unos años, apenas conocíamos media docena de los genes involucrados en la enfermedad y ahora conocemos docenas, con lo que podemos avanzar en el desarrollo de terapias", abunda.

Pero este camino será muy largo, por eso el científico considera "más emocionante" la vía abierta para poder diagnosticar el tumor en fases muy tempranas. En concreto, mediante la identificación de proteínas específicas implicadas en este tumor. El objetivo es que cualquier médico pueda observar la enfermedad antes de que aparezcan los primeros síntomas. "Era una tarea difícil porque en las células humanas existen muchas variaciones. Es como pretender encontrar un MP3 colocado al azar en cualquier punto del territorio español", ilustra.

Para hallar esas proteínas, su equipo seleccionó a ratones y seres humanos con el mismo tipo de cáncer de páncreas. Observar a dos animales distintos con la misma patología les permitió comparar su sangre y distinguir 74 proteínas relacionadas con el tumor. "Pensamos que esas proteínas se podrían detectar en humanos a través de un test sencillo", señala DePhino. Para confirmar esa posibilidad, se propusieron identificar las muestras de 15 pacientes con cáncer de páncreas entre 18.000 muestras de sangre de personas sanas. "Las muestras de los enfermos habían sido recogidas entre un año y seis meses antes de ir al médico y que éste hiciera el diagnóstico. Pues bien, fuimos capaces de identificar correctamente las 15", afirma.

Ronald DePinho confía en que en un año o dos estén disponibles los primeros tests en los laboratorios, y que en menos de 10 hayan podido ser validados para su uso clínico en pacientes de alto riesgo. De esa manera, cualquier persona con una alta predisposición genética o con algún hábito que aumente su posibilidad de desarrollar un tumor (consumo de tabaco, diabetes, episodios de pancreatitis...) podría realizarse el test anualmente. Aunque para el cáncer de páncreas es especialmente urgente disponer de un test de este tipo, el hallazgo se podría extender a otros tumores. El investigador confía en que ese sistema reduzca drásticamente la mortalidad asociada al cáncer: "Si logramos encontrar el tumor sistemáticamente cuando es muy pequeño, las oportunidades de sobrevivir serán muy altas, superiores al 90%. Creo que es lo que antes cambiará respecto al cuidado del cáncer en Europa y Estados Unidos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 7 de octubre de 2008