Análisis:Cosa de dosAnálisis
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Drogas

Más de un padre y una madre debieron hiperventilar viendo el Callejeros (Cuatro) del pasado viernes. Se titulaba Parking: parada y droga y consistía básicamente en un paseo por las zonas donde cada fin de semana, antes o después de la discoteca, algunos jóvenes se meten en el cuerpo sustancias ilegales. No sé hasta qué punto resulta ético enchufar la cámara y entrevistar a un chaval en pleno viaje lisérgico. Quizá ese chaval, de estar sobrio, no se habría dejado. También es posible que después de verse expuesto al público en una situación tan privada y delicada, el chaval en cuestión, abochornado, deje de consumir productos tóxicos. O que nunca más confíe en un medio informativo. Lo segundo me parece más probable.

Al margen tales consideraciones, el programa mantuvo el tono descriptivo que caracteriza Callejeros. Moralina, la mínima. Y puso ante la vista de todos un error en el que cada semana caen miles de jóvenes. No me refiero a la drogadicción recreativa, algo penoso pero ya archisabido, sino al abuso de los traficantes. Un camello explicaba que cerca de las discotecas las drogas se encarecían hasta un 50%. La conclusión era, obviamente, que sale más económico comprar las drogas entre semana, a un proveedor del barrio.

Disculpen el cinismo, no puedo evitarlo cuando se habla de estupefacientes. La ilegalización de ciertas drogas (marihuana, opio, cocaína, etcétera) es un fenómeno del siglo XX, casi coincidente con la prohibición del alcohol en EE UU. Como saben, el alcohol ilegal hizo grande a la mafia, y la droga ilegal sigue haciendo grande a la mafia. Eso, por un lado. Por otro, la hipocresía. No conozco al equipo de Parking: parada y droga y doy por supuesto que se trata de gente intachable. Pero si eran 10, al menos uno, según estadísticas de la ONU referidas a España, consume algún tipo de sustancia ilegal.

Es una desgracia que los jóvenes se droguen: aún no saben que la factura es muy alta y siempre acaba llegando. También es una desgracia la hipocresía. Sigo esperando una campaña de sensibilización realmente efectiva. ¿Qué tal si se animara George Bush? Algo de este tipo: "Me drogué de joven y ya veis lo que pasó cuando llegué a presidente".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0005, 05 de octubre de 2008.