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Reportaje:Televisión

Nos encanta la política

Las tertulias de actualidad tienen un inesperado vigor y ya representan una alternativa sólida a los programas de ficción y del corazón

Cualquier conversación, sea de lo que sea, acaba siendo de política. Éste es un chiste del libro La Ley de Murphy, probablemente basado en amplios estudios de ámbito planetario sobre reuniones familiares navideñas. Pero además, nos gusta como espectadores. Las tertulias sobre actualidad política compiten por las mañanas desde mediados de los noventa. Pero desde octubre de 2004, cuando nació 59 segundos en TVE-1, se ha demostrado que hay un público nocturno que busca una alternativa a películas y concursos. Cuatro años después, la fórmula tiene un vigor que no se veía desde La Clave. Los responsables de estos programas creen saber quiénes son esos espectadores.

"Me apasiona la política", se le escapa a Ana Pastor, la presentadora y subdirectora de 59 segundos, cuando habla del programa. Suena convencida de que hay mucha gente como ella, jóvenes incluidos. "Competimos con la ficción [en franja horaria], y no bajamos nunca de un millón de espectadores". Pastor explica que el programa tiene un público "fijo y muy consolidado". "Es un público de nivel medio alto que lee periódicos".

Profesionales de producción indican que la publicidad que contrata tiempo en estos programas es tan selecta como su público. Dentro del bajo coste que tienen (una docena de personas hablando alrededor de una mesa), es difícil hacerlos rentables. Los grandes anunciantes buscan publicidad masiva, en programas de audiencia masiva. Aun así, los responsables coinciden en que la política en televisión sale rentable.

En la televisión autonómica madrileña, Ernesto Sáenz de Buruaga dirige Madrid Opina. El formato es muy distinto, menos rígido. Al contrario que en 59 segundos, las interrupciones son constantes. "Nosotros pusimos la tertulia por primera vez en prime time", asegura Buruaga. Su público es "un sector de nivel medio-alto, interesado en política, que busca una alternativa en la programación". "Cuando te paran por la calle te das cuenta de que te han visto los empresarios, los profesionales, etcétera, hay un perfil de gente a la que le interesa la política, que quiere contrastar opiniones", dice Buruaga.

Según su experiencia, la mayor o menor tensión política influye directamente en el éxito de los programas. "Se avecina un otoño con crisis, con la sentencia del Estatuto catalán... una temporada buena para las tertulias", opina. Quizá por eso surgieron tantas la pasada legislatura.

El director de Madrid Opina tiene muy claro que "tienen que estar todas las ideas". "No se trata de traer a siete del PSOE y siete del PP, pero obviamente, si hay 10 millones de votos para cada uno, eso se traslada a las tertulias", explica. "Es importante que estén todas las ideas, porque así la gente se puede identificar con alguien que represente sus opiniones, y ver esas opiniones contrastadas con otras distintas".

Antena 3 se apuntó a hablar de política por las noches con 360 grados. El programa apuesta por una cuestión (la crisis inmobiliaria, las víctimas del terrorismo) y lo exprime. Tertulianos hay, sí. Pero a su alrededor hay invitados que son protagonistas de la noticia y cuentan su experiencia, además de reportajes y conexiones en directo. Hasta el público opina.

Teo Lozano, director del programa, lo resume en que "se ha abierto la tertulia". "Queremos sentar en la mesa no sólo a opinadores todoterreno, sino a gente con conocimiento en la materia. La gente se quita horas de sueño, pero se va a la cama sabiendo cosas".

Lozano explica por qué es mejor muchas veces tener periodistas que políticos en las tertulias. "Los periodistas dan más juego. Porque los políticos están pendientes de su línea, de las ideas que les marcan. Un periodista es más anguloso. Además, hay periodistas que suponen un plus, porque el espectador se identifica con ellos".

También reconoce que a veces el espectador puede tener la sensación de que en España sólo hay una docena de personas que opinen en televisión. "Acaban siendo los mismos en muchos programas", dice Teo Lozano. "Es como un grupo de expertos que son demandados en todas partes. Hacen doblete y hasta triplete. Algunos dan un poco de pena cuando exhiben los mismos argumentos en varios sitios a la vez y les oyes contar las mismas anécdotas".

Entre el presidente y el camionero

Los responsables de programas políticos consultados coinciden sin dudar cuando se les pregunta por las claves del éxito de una tertulia: "El tema y el invitado". Hay que acertar con el asunto del momento, de qué se habla en los bares esa mañana. Pero hay muchos personajes del momento. La mayor audiencia de 59 segundos la marcó la entrevista múltiple al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, tras ganar las elecciones del 9-M. Era abril, y casi 3,8 millones de espectadores (19% de cuota) le vieron decir que los precios iban a empezar a bajar "ya mismo". Esperanza Aguirre dejó a casi tres millones de espectadores (15,7%) con las ganas de saber si competiría por la presidencia del PP. "Al elegir nuestro programa, nos convierten en una referencia política", afirma Ana Pastor.

Ernesto Sáenz de Buruaga, director de Madrid Opina, busca otro tipo de invitados. "Ahora quiero incorporar a la sociedad civil", avanza. Sus objetivos serían algo así como opinadores cualificados. Pone como ejemplo a Eduardo Serra, Antonio Garrigues o Manuel Conthe. "Es gente que tiene credibilidad y que te puede explicar cosas sobre la actualidad".

Frente a estos dos tipos de invitados, 360 grados apuesta por los protagonistas de las noticias. Ni el político, ni el analista. "Con la huelga de camioneros, llenamos el plató con todas las asociaciones de transportistas, amas de casa, profesionales de Mercamadrid... Estaban todos", explica Teo Lozano. Ese programa hizo un 20% de cuota de pantalla.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de octubre de 2008

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