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Reportaje:

Urbanismo escalonado

Un hotel junto al parque natural en L'Alfàs alcanza 9 plantas gracias a la pendiente

Al debate sobre los beneficios y perjuicios del urbanismo vertical y horizontal se suma un tercer invitado, el urbanismo escalonado. Un hotel de cinco estrellas que se ha erigido en el límite con el Parque Natural de Serra Gelada, en L'Alfàs del Pi, acaba de obtener licencia de ocupación. El establecimiento, llamado Sha Wellness Clínic, cumple con las normas urbanísticas a pesar de su apariencia y el fuerte impacto visual que provoca su estructura. En esa parcela situada en uno de los últimos rincones vírgenes de la Costa Blanca, tan sólo pueden levantarse dos alturas según el Plan General de 1987, pero el complejo se ha dividido en cinco edificios colocados de forma escalonada sobre la pendiente del monte, y ha sumado a las plantas permitidas varios sótanos que no computan en volumen y que quedan abiertos por la pendiente. Así la promotora ha aprovechado al máximo la edificabilidad y ha podido duplicar, con las partes soterradas, los 5.750 metros cuadrados de techo, cifra que rozaba el límite permitido para un terreno de 11.500 metros. Visualmente el edificio tiene nueve plantas.

Pese al impacto visual, cumple con las normas urbanísticas

Desde el sector inmobiliario se califican parcelas como ésta como "de muy buenas calidades", ya que con el desmonte los sótanos quedan fuera del cómputo y son susceptibles de aprovechamiento sin consumir edificabilidad. Desde el departamento de Urbanismo de L'Alfàs reconocen el problema de interpretación que genera determinar a partir de qué punto un espacio no computa por ser sótano. "Normalmente, se toma como base la rasante, pero en situaciones de pendiente como ésta hemos adoptado el criterio de sacar una media siguiendo el criterio de planeamientos más modernos", explica una responsable de Urbanismo. Todos los técnicos que han revisado el expediente han dado por bueno el proyecto.

El promotor Alfredo Bataller ha invertido más de 40 millones en este proyecto dirigido a un cliente alejado del turismo clásico de la zona, con alto poder adquisitivo. Es el primer establecimiento de lujo de la provincia de turismo de salud. El complejo tiene 93 habitaciones de hasta 320 metros cuadrados, 1.300 metros de Spa o gimnasio, entre otros. Una clave del proyecto es su entorno, junto a un parque natural y la bahía de Altea.

El impacto urbanístico que ha supuesto intenta mitigarse con una jardinera de dos kilómetros que recorre la fachada de los edificios. Bataller cree que esta "capa verde de vegetación" provocará que "ese impacto desaparezca y se devuelva la zona a su anterior estado natural".

Y es que el complejo se ubica en la última parcela urbanizable del término de L'Alfàs. En 2004, el anterior equipo de gobierno, del PP, otorgó licencia de obra a lo que iba a ser un complejo residencial-asistencial, y finalmente ha derivado en un hotel de lujo, con varios modificados del proyecto y una farragosa tramitación. El nuevo gobierno socialista ha culminado los trámites para entregar la cédula de habitabilidad. "Si hubiera alguna duda sobre la construcción no tendría nuestro permiso", explica el alcalde, Vicente Arques. Y Bataller defiende: "Era residencial antes de que la compráramos y podríamos haber hecho viviendas, pero hemos apostado por un hotel, creando más de 100 puestos de trabajo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de octubre de 2008