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LA CALLE | De noche

El espíritu irlandés

Que quizá no hay nada más intangible que el espíritu es cosa sabida. Pero la naturaleza humana, como asno con la misma piedra, se empeña en querer saber y en no encontrar respuesta. El ser humano insiste. También pasa eso con materias más livianas -que Heidegger me perdone- pero no menos importantes, como algunos bares en los que uno no sabe si tomar la puerta y tomar el aire o sentarse en la barra a esperar. ¿A esperar qué? No hagan tantas preguntas, es de mala educación. Esa discreción o egoísmo lleva al hecho contemplativo del Michael Collins, pub irlandés ya monumental vecino de la Sagrada Familia. La zona no es muy dada a bares o vida nocturna, excepto alguna honrosa excepción. Desde hace más de una década el Michael Collins, que acoge elementos del mítico libertador de parte de la isla en 1921, es casa de emigrantes de Eire y de aficionados a la pinta.

La pinta es una medida: caben ilusiones, risas, cantos y alcohol. Cada pinta son 0,46 litros y permite recoger buenas cervezas, como la obligatoria Kilkenny o la Guinness, tibia, que no es negra, sino de color tostado oscuro. En serio. Magia de la destilería dublinesa de Saint James's Gate.

No hace falta explicar cómo es un pub. Decoración pasada de moda y mucha madera para acompañar una larguísima barra. Además de repetir hasta la saciedad la música de U2, también hay actuaciones en directo. Lo mismo con los deportes: rugby, Premier League o incluso críquet en el pub. Huele a Dublín o a Cork; lo irlandés, su espíritu, se mete por la nariz hasta llegar al alma. ¡Cheers!

- Lo más. Auténtica manera de hacer irlandesa.

- Lo menos. El ruido y la falta de productos nacionales.

- Dirección. Michael Collins Pub. Plaza de la Sagrada Família, 4. 08013 Barcelona. Teléfono: 93 459 19 64.

jfoguet@elpais.es

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de septiembre de 2008