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La polémica de Educación para la Ciudadanía

Los institutos eluden la orden de Ciudanía con traductor de inglés

La mayoría de centros educativos se salen del guión de la Generalitat y darán la materia en valenciano o castellano

"¿Ciudadanía? ¿Qué es, eso que dicen que se dará en inglés?", se preguntaba ayer Pau, poco antes de cruzar la puerta del veterano instituto público Lluís Vives, en Valencia, para estrenar curso. Dos horas después de la inauguración oficial, en el otro extremo de la capital, Mónica, que va a repetir el 2º curso de Secundaria en el IES Ballester Gozalvo no se había enterado de que existe una materia de nuevo cuño sobre los Derechos Humanos, que la Generalitat -en su pulso con el Gobierno central y los tribunales- se ha empeñado en dar en inglés.

Los docentes, bajo presión, buscan fórmulas para impartir la clase

"¿Ciudadanía? ¿Eso que van a dar en inglés?", se pregunta un alumno

"¿Cómo? ¿Que además de las 11 asignaturas que tenemos, hay otra?", se preguntaba absolutamente perpleja esta joven ajena a la campaña lanzada por el Consell, hace una semana, publicitando su versión estrella de Education for Citinzenship and Human Rights en los autobuses rojos de la ciudad.

Pero los alumnos no son los únicos "descolocados" en todo este proceso. Los padres, profesores y directores de los 363 institutos públicos y 355 concertados viven este "escenario de psiquiatría", como lo han calificado los agentes sociales, que se montará a partir de hoy en las 2.120 aulas valencianas donde 35.000 alumnos estrenarán la versión inglesa de Ciudadanía traducida por el Gobierno autonómico del popular Francisco Camps para ser impartida por dos profesores, el de Filosofía o Ciencias Sociales y el especialista que hará las veces de "vehiculador" de los contenidos en la lengua de Shakespeare. El examen, no obstante, será "en inglés, en castellano o en valenciano", según las instrucciones publicadas en el Diari Oficial ayer mismo para cumplir la suspensión cautelar dictada el 26 de julio por el Tribunal Superior de Justicia, que prohíbe la evaluación de las competencias en la lengua inglesa y descarta la opción que permitía a las familias objetoras de esta materia puntuable elegir el temario de sus hijos y evaluarlos con un trabajo.

En la mayoría de centros educativos valencianos, los profesores -aunque no lo declaran en público para no enfrentarse a la amenaza real de un "expediente disciplinario"- buscan fórmulas para sortear la situación de dar en inglés una asignatura sin tener la competencia suficiente en esta lengua, sabiendo que los niños de 13 años no tienen el nivel comprensivo suficiente, y sin que la Generalitat haya puesto los recursos humanos y materiales necesarios para que el inglés pueda ser la lengua "vehicular" de aprendizaje en toda regla. Todos los equipos directivos consultados ayer aseguraban que acatan la ley pero que no la comparten. Las fórmulas para afrontar el caso oscilan entre quienes han decidido dar en castellano y valenciano la materia, sin más, y quienes se proponen cumplir lo decretado por el Consell. En medio, algunos institutos preparan actividades y materiales complementarios en inglés, pero impartirán la asignatura en valenciano o en castellano, otros harán entrar al profesor de Ciudadanía y su "traductor" al aula pero no darán clase y otros, aún, se plantean que el profesor dé una semana la clase y, la siguiente, el "traductor" glose en inglés lo ya explicado.

En el IES Cavanilles de Alicante la directora, Pepa Juan, lo resume así de gráfico: "Asumiremos la asignatura [en inglés] en la medida de lo posible·. En su caso, la profesora de Filosofía está capacitada para dar clases en inglés, pero sabe que "el castellano es la única manera de que los niños puedan asumir el currículo íntegramente". El centro lleva años trabajando en programas de educación plurilingüe, lo que permitirá dar mayoritariamente la materia en castellano, pero con actividades pedagógicas en inglés.En Castellón, la disparidad de criterios es la muestra del descontrol que la Consejería de Educación ha provocado sobre la asignatura. En varios institutos, la idea más aproximada a lo que pretende el consejero de Educación, Alejandro Font de Mora es que mientras el profesor de Filosofía o Ciencias Sociales será el que imparta la materia, el de inglés realizará actividades con textos, redacciones y ejercicios para no recurrir a la traducción simultánea. En otros casos, los profesores ya han informado a los alumnos que sólo entrará en el aula el profesor de inglés. Y hay centros en los que se impartirá directamente en valenciano o castellano, como el caso del IES Ballester Gozalvo de Valencia o el IES Altaia de Alicante.

Pero la imprevisión administrativa y la premura arrojan tantas modalidades como formas de organización haya en cada centro. El presidente de la coordinadora de directores, José Martí, ha pedido una reunión con el director territorial para ver si puede arrojar un poco de luz. En el IES Las Lomas de Juan XXIII en Alicante, la dirección reconoce que al haberse eliminado ayer la obligatoriedad de la competencia lingüística -es decir, que los exámenes se podrán hacer voluntariamente en castellano, valenciano o inglés- "pierde sentido dar esta asignatura en una lengua que los alumnos no controlan". El centro tendrá dos profesores, el titular de los contenidos y el de inglés, pero no estarán juntos en el aula. A los alumnos les darán una semana contenidos teóricos y a la siguiente el profesor de inglés repasará la lección y planteará actividades "con lo que reforzarán vocabulario y no se perderán". En el IES García Berlanga de Sant Joan d'Alacant usarán manuales en valenciano o castellano y un cuaderno de ejercicios en inglés. Y en IES de Mutxamel, la directora, Laura Oliva, admite que tendrán traducción simultánea, pese a que el claustro rechazó "la forma antipedagógica" de plantear esta materia obligatoria.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 16 de septiembre de 2008