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Reportaje:EN PORTADA

Nena Daconte: La canción del verano llegó tarde

Una eliminación de OT en la primera vuelta. Una historia de amor con el bajista de la gira. Una ruptura en plena grabación de su segundo álbum. Todo esto ha hecho falta para que Mai y Kim, el dúo Nena Daconte, facturaran Tenía tanto que darte, el sencillo que la radiofórmula ha estado tres meses esperando.

LOS primeros acordes de Tenía tanto que darte, el nuevo sencillo de Nena Daconte, explotan en el Telefónica Arena, de Madrid. Es un ritmo de guitarra machacón, casi marcial, incluso con aspecto de pelotazo indie. ¿Desentonaría en un disco de, digamos, Deluxe? Sólo hay que mandar a paseo los prejuicios, y allí estaría. Mai Meneses lleva un lindo vestido negro por encima de las rodillas y unas zapatillas de bota plateadas. Sus movimientos son deliciosamente näif: ahora levanta una piernecita y la dobla formando un triángulo sensual; después le toca el turno a un bracito, que alza, pero sin llegar al "eoooo". Todo lo ejecuta en apenas una baldosa. Debajo, en el espacio designado al público, la escena es de lo más chocante. Es un concierto de esos donde el patrocinador, en este caso una marca de ropa deportiva, paga y dicta las normas. Tras una carrera popular por las calles de Madrid, el fin de fiesta es este concierto de Nena Daconte y (¡glups!) La Quinta Estación. Los asistentes llevan calzón de deporte y se ponen ciegos de bebidas isotónicas. Lo dicho, chocante. Al final de la canción, mientras Mai repite "tenía tanto que darte, tantas cosas que contarte", un cóctel de confeti dorado y plateado envuelve a la canción y a los músicos (además del dúo, otros cuatro, todos tíos). Cuando se apaga el tema, Mai y Kim Fanlo (la otra mitad del grupo), con papelitos de confeti pegados en algunas partes de su cuerpo, cruzan la mirada. Es un momento especial. La última vez que se subieron a un escenario fue hace 11 meses. Muchas cosas han cambiado, pero sobre todo una: es la primera vez después de haber roto.

"En 'OT' no estaba ni en el momento ni en el lugar adecuado. Pero me sirvió para ver la insutria por dentro" (Mai Meneses)

"Hemos llegado al punto con el que siempe soñamos. Esto no se puede romper porque ya no estemos enamorados" (Mai Meneses)

Tres días después de aquel concierto en el Telefónica Arena, Mai, madrileña de 30 años, desayuna café con leche y un zumo de naranja en la agradable cafetería Clares, muy cerca de donde vive, una apacible zona de L'Eixample próxima al centro de Barcelona. Es un bonito día de septiembre. La cantante de Nena Daconte se ha comprado, hace mes y medio, una casa. Matiza: "Bueno, he dejado de pagar un alquiler para pagar una hipoteca". Lleva un vestido, como siempre. Hoy verde. Es bajita, delgada, menuda, frágil. Nada más sentarse comienza a rascarse un puñado de granitos que inunda el cuello y parte de su espalda. "Acabo de venir de Calcuta. He estado ocho días. Me llamó la ONG Global Humanitaria para que prestara mi imagen y grabar lo que están haciendo allí. Fui a visitar unos orfanatos. Seguramente lo emitirán en televisión. Me lo propusieron y dije que encantada. Estaba en un momento que me hubiese ido al Polo Norte".

Luego abordaremos ese momento. Antes, la historia. 2002, la segunda edición de Operación Triunfo se dispone a fabricar a los continuadores de Chenoa, Bisbal y Bustamante.

Mai Meneses es seleccionada, pero cae la primera. "Cuando llegué a OT no estaba ni en el momento ni en el lugar adecuado. Me sirvió para ver la industria por dentro. Hubo cosas que me gustaron y otras no tanto. Pero ver la verdad no es duro. Pasé de medio lado y me quedé con lo bueno", comenta mientras sorbe su café. Antes de largarse de la Academia, Mai dejó un descacharrante gag: una espontánea y divertidísima interpretación de Idiota (la canción que, cuatro años más tarde, le daría el éxito a Nena Daconte) ante sus compañeros. Existe documento en YouTube. "Parece tímida, pero si tiene su momento es muy abierta y divertida. Recuerdo que por aquella época ya nos tocaba con la guitarra casi todas las canciones del primer disco de Nena Daconte. Te hacía temas con tres acordes", recuerda la malagueña Cristie, compañera de habitación de Mai en OT 2. "Decía: 'Al escenario hay que salir como si estuvieses drogada. Así te quitas todos los miedos".

En la gira de OT 2, con todos los participantes en ruta (Beth, Manuel Carrasco, Joan Tena...), Mai y el experimentado bajista del grupo que les acompaña, Kim Fanlo (barcelonés de 29 años), se enamoran. "Kim se reía a carcajadas de las payasadas que hacía Mai", recuerda Cristie. Cuando termina la gira, la pareja se afinca en Barcelona y decide montar Nena Daconte [el nombre lo sacan de un personaje de Gabriel García Márquez]. Punto y aparte de la historia.

El piso con el que se ha hipotecado Mai es un espacio de 60 metros cuadrados, una casa antigua reformada, con dos ventanales que dejan pasar la luz de Barcelona. Está reluciente. En una habitación, próxima al ordenador, una estantería deja ver las apetencias musicales y cinematográficas de la propietaria: películas de Woody Allen o Bergman y discos de Billie Holiday, Calamaro y Nina Simone. Buen paladar. Suena el timbre y aparece Kim. Arrastra la funda de una guitarra.

El discurso de la parte masculina del dúo se desvía muy pocas veces de lo musical. Habla constantemente de productores, arreglistas, marcas de guitarras, técnicos de sonido... A pesar de contar sólo 29 años, Kim completa un buen currículo musical: como intérprete mercenario se ha dejado los dedos tocando bajo y guitarra en discos de Carlos Ann, Bushido (aquella lucha de egos entre Bunbury, Shuarma, Morti y Ann); además, ha trabajado con Howie B (ojo: productor de U2 o Björk), ha hecho música para anuncios, ha ejercido de dj... En fin: ha pasado por todos los escalafones de esta profesión.

"Lo que más me impresionó de Mai cuando la conocí fue su capacidad como letrista. Yo como músico sólo me fijaba en las armonías, los arreglos. Pero gracias a ella empecé a valorar los textos". Nos enteramos de que el grupo favorito de Kim es ¡Kiss! "Soy el pequeño de tres hermanos. Al mayor le encantaban Kiss. Yo creo que empecé a tocar la guitarra al descubrirlos. En 1996, cuando se reunieron, fui a verlos... dos veces. Impresionante", dice. Metallica, Wilco, Weezer y Elvis Costello completan sus preferencias. Las cartas, pues, están repartidas de la siguiente manera: Mai es la parte sensible y literaria, amante de la escritura de Antonio Vega; y Kim se ocupa de vestir las canciones, a ser posible con un mar de guitarras. Así se confeccionó el primer disco del dúo, He perdido los zapatos (2006), autoeditado y financiado por el dúo, que más tarde compró la potente discográfica Universal. Comenzaron a salir canciones y aquello pintaba bien: Idiota fue una de las tonadillas que entonaba la selección española de baloncesto (los Gasol, Rudy y demás) antes de salir a la cancha; En qué estrella estará fue la sintonía de la Vuelta Ciclista a España, garantía de pelotazo; teloneros de El Canto del Loco tres días consecutivos en Las Ventas.

Nena Daconte se movía por la franja comercial (número uno de 40 Principales, Premio Ondas...), pero emitían señales de apetencias menos superficiales. Dos ejemplos: en sus conciertos de la anterior gira tenían dos versiones fijas, Red shoes, de Elvis Costello, y It's the end of the world, de REM; y la próxima semana se subirán al escenario con Sidonie para hacer un tema juntos. "Nosotros no dejamos de ser comerciales. Bueno, mejor dicho, populares. Hacemos canciones que llegan fácilmente a la gente. Igual nos sentimos más cerca de Amaral o Sidonie, aunque el directo de El Canto del Loco es impresionante. Te puede gustar o no su música, pero su directo es tremendo".

Para hacer una lectura adecuada de la actual situación del dúo y llegar al crítico momento Nena Daconte, hay que volver a la gira del primer disco. En un año y medio, 175 conciertos. Viajes, furgoneta, hoteles... Sí, la vida del rock, pero en unos músicos a los que les pilló sin el rodaje adecuado. Mai quería parar; Kim optaba por seguir. Su situación sentimental se va agrietando, pero aguantan. En ese momento, lo veía así: "Nos han pasado muchas cosas en poco tiempo. Cuando estás en caliente vas tirando, pero luego te paras y dices: 'Hostias, ¿de verdad hemos vendido estos discos, de verdad nos han dado estos premios, de verdad hemos hecho tantos conciertos?".

Curiosamente, la relación se hace añicos cuando el grupo para y se toma un descanso. Y explota en el peor momento, el diciembre pasado, justo cuando están grabando su segundo disco, Retales de carnaval. Pocos discos en la historia del pop se habrán grabado en estas circunstancias, en plena catarsis sentimental de los protagonistas. Mai: "Kim y yo nos hemos separado en un momento en el que la música ha cobrado mucha importancia en nuestras vidas. Hemos llegado a un punto en el que siempre soñábamos, y ha pesado más la profesión: esto no se puede romper porque ahora ya no estemos enamorados. El amor, pues hasta que dure. No vas a estar con alguien si ya no hay amor". ¿Duro o realista? Ahí va la versión de Kim: "Hicimos un planteamiento muy racional. Sabemos lo que tenemos entre manos profesionalmente y hay que seguir para adelante. Trabajamos a gusto juntos y tienes que hacerte el fuerte, de tripas corazón".

En estas circunstancias volcánicas, Mai escribe el tema estrella del disco, Tenía tanto que darte, donde retrata su ruptura con Kim, que al otro lado del estudio escucha los reproches de su compañera: "Prometo acordarme siempre de aquel raro diciembre / prometo encender en tu día especial una vela y soplarla por ti... Tenía tanto que darte / tantas cosas que contarte / tenía tanto amor guardado para ti". A la pregunta directa de si el tema está dedicado a su ex, Mai no quiere ser tan categórica. Kim reconoce el extraño ambiente de la grabación: "Algo hay en el disco donde se nota ese momento de tensión que vivimos. No sabría decir el qué, pero algo hay. Eso queda plasmado: uno toca, canta y hace las cosas dependiendo del estado de ánimo que tiene". Mai reconoce que muchas veces cogía el micrófono para cantar y estallaba a llorar.

Estamos en el local de ensayo del grupo, un cuarto minúsculo en una zona industrial de Barcelona. Lo comparten con una banda que ha colocado un cuadro con la imagen de Frank Zappa. En el local de al lado Bunbury ha estado preparando su inminente gira. También ensayan por aquí Rebeldes. Mai da porrazos a la batería y Kim acaricia la guitarra. Se les nota compenetrados.

En breve empezarán la gira, la primera como ex pareja, una nueva experiencia. Kim cierra el círculo: "Es muy delicado romper una relación y seguir con tu ex pareja trabajando. A cualquiera que se lo digas puede pensar que no podrías. Pero se puede: te digo yo que sí. La música como terapia, aunque esa música la hagas con tu ex pareja". Y se marchan los dos al concierto de Andrés Calamaro de esta noche en Razzmatazz.

Retales de carnaval (Universal) se edita el próximo 30 de septiembre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de septiembre de 2008