_
_
_
_

Slim se hace con el 6,4% del diario 'The New York Times'

El magnate asegura que es sólo una inversión financiera

Que la prensa tradicional pase por horas bajas no parece ser un impedimento para que Carlos Slim abra la chequera. El magnate multimillonario mexicano y su familia acaban de hacerse con un 6,4% del capital del grupo editor de The New York Times. Slim puntualiza que se trata de una inversión financiera y que no supone un desembarco en el sector mediático estadounidense.

Carlos Slim es mundialmente conocido por saber aprovechar los periodos de penuria para mover ficha. La crisis que azota The New York Times está tirando por los suelos su capital bursátil, tras perder sus acciones el 33% de su valor en 12 meses. Por eso no ha extrañado que el segundo hombre más rico del mundo justifique su operación por el "atractivo precio". Tras el anuncio, los títulos del diario se revalorizaron ayer cerca del 6%.

Slim se convierte así, con 9,1 millones de acciones, en el tercer mayor inversor del rotativo al margen de la familia propietaria, los Sulzberger. Su interés por The New York Times se materializa apenas unos meses después de que los fondos Harbinger Capital y Firebrand Partners, muy activos a la hora de exigir cambios en la gestión de la editorial, se hicieran con puestos en su Consejo de Administración.

La compra de acciones, comunicada el miércoles, se realizó el 4 de septiembre, día en el que su participación se estimó en 121 millones de dólares. Y no está llamada a ser la última por parte del magnate de las telecomunicaciones. "La puerta está siempre abierta para considerar si compramos más", dijo un portavoz, que matizó que es un movimiento de tipo financiero y pasivo.

La maniobra de Slim se ha entendido por eso como una simple toma de posición, a la espera de que le salga algún pretendiente que le ofrezca un buen precio. Recuerda a otros movimientos similares del pasado, como en Philip Morris, la telefónica MCI o Apple.

Si por el contrario la apuesta de Slim fuera puro interés por la prensa escrita, y consiguiera sumar fuerzas con los dos hedges funds, controlarían más del 30% de las acciones de clase A, superando el 19% de la familia Sulzberger. Sin embargo, el clan continuaría controlando casi todos los títulos de clase B, que les otorgan el derecho para imponerse.

En mayo Slim también se hizo con una participación en el editor del rotativo británico The Independent. Su hijo Carlos no es ajeno al mundo de los medios y hace dos años intentó hacerse junto a otros inversores con Univisión. El patriarca controla además América Móvil, Teléfonos de México, Inbursa y el Grupo Carso.

La fortuna personal de Slim fue estimada en marzo por la revista Forbes en 60.000 millones dólares (unos 42.700 millones de euros). Curiosamente, el diario que ahora ha comprado publicaba el mes pasado un editorial en el que decía que los monopolios generan "toneladas de dinero". Ponía como ejemplo el imperio creado por Slim: "Es difícil para un mexicano pasar el día sin dejarse algo de dinero en sus manos".

Carlos Slim.
Carlos Slim.GORKA LEJARCEGI

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_