Crónica:VUELTA 2008 | 11ª etapaCrónica
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El día de Armstrong, para Freire

El 'sprinter' cántabro aprovecha la rueda de Boonen para estrenarse

El huracán Armstrong había arrasado la Vuelta. En plena languidez de etapas vanas y llanas, de ésas que preludian batallas prometidas, no siempre cumplidas, el estadounidense había decidido liderar la carrera, desentumecerla con su anuncio de torero que reaparece con la vista puesta en la Maestranza del Tour. Todo un chaparrón. Tanto, que en la salida nadie hablaba de la Vuelta... Bueno, sí, de la vuelta de Armstrong, que es otra vuelta, mareante, con división de opiniones en el tendido. Habló Johan Bruyneel, el manager del Astana, para decir: "Alberto Contador es el mejor ciclista del momento y tiene toda nuestra confianza. En cuanto a Lance, todo está por ver". Y para asegurar que el siete veces campeón del Tour "no tendrá problemas para encontrar equipo, aunque, por nuestra relación, yo no puedo permitir que corra en otro que no sea el Astana". Y habló Contador para recibirle con los brazos abiertos y... advertirle: "Si voy al Tour, será para ganarlo". Además, juzgó poco apropiado que se anuncie ahora "porque ensombrece la carrera".

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Una carrera que ya se había ensombrecido hasta la oscuridad con el fallecimiento de Gregorio Tito Moreno, el organizador de la Vuelta a Burgos, ex presidente de la Asociación de Organizadores de Carreras y candidato derrotado a la presidencia de la UCI en 2005 por Pat McQuaid. Murió ayer, en Pamplona, precisamente cuando la Vuelta llegaba a Burgos, la tierra de adopción de este bilbaíno enamorado de Castilla.

Sombras y más sombras en el día de Armstrong. Dudas y más dudas sobre su anunciado retorno. Tantas como las que tenían muchos corredores y disparidad de criterios en el juicio merecido. Jon Odriozola, el director del Euskaltel, fue el más gráfico: "Para mí, es una noticia de la prensa rosa, de ésas que se dan para desmentirlas después".

Dimes y diretes sobre el futuro ante la vaguedad del presente de una etapa llana, con la fuga habitual en la que volvió a estar presente el andaluz López Gil, más conocido por Malagueta y fuguista profesional. Según dijo, cuando el pelotón le absorbió (junto al ucranio Gryvko y Serafín Martínez), se dedicó durante cinco kilómetros a echar cuentas sobre los que llevaba escapado este año: "Son 1.290", dijo. Ni la fiebre de la noche anterior le impidió aumentar su kilometraje particular.

Llegados a este punto, con el pelotón agrupado, en un paréntesis entre Armstrong y Armstrong, Freire encontró en Burgos el hueco que no halló el martes en Zaragoza. Horrillo y Flecha le dejaron en el sitio y el de Torrelavega cogió la rueda buena, la de Tom Boonen, a quien hasta cuatro compañeros le fueron lanzando hasta la meta. Allí, Freire salió de las espaldas del gigante belga para meterle media rueda y birlarle la etapa. Se le esperaba hoy, en Suances, el día de su retirada para preparar el Mundial, pero al sprinter del Rabobank no le gusta desaprovechar las oportunidades. Para hoy se anuncia su duelo con Valverde y Bettini, que también ha apuntado esta llegada en cuesta en su calendario de victorias.

Freire, por su carisma y clase, sobrevivió al huracán Armstrong y encendió la tenue luz de la carrera en espera de momentos estelares en el Angliru. Allí donde Samuel Sánchez, según confesó, ascendió con 16 años "por culpa de una apuesta de 5.000 pesetas": "Había que subir sin bajarse ni una vez de la bici y, una vez arriba, recoger sacos de 30 kilos de estiércol para llevarlos abajo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 10 de septiembre de 2008.

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