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El congreso de teólogos rechaza que la laicidad signifique "irreligiosidad o ateísmo"

"El derecho a la libertad de conciencia no es un precepto religioso sino laico. [Pero] Laicidad no equivale a irreligiosidad o ateísmo. Los cristianos debemos defenderla como garantía de la libertad de conciencia y de creencias". Estas ideas sustentan el mensaje oficial del 28º Congreso de la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII, clausurado ayer con una multitudinaria celebración eucarística en la sede central del sindicato Comisiones Obreras en Madrid.

Antes había hablado uno de los grandes promotores del llamado Nuevo Socialismo en América Latina y de los foros sociales, el belga François Houtart. Catedrático de Sociología de la Universidad Católica de Lovaina, canónigo y autor de libros de éxito, como Deslegitimando el capitalismo o Mercado y religión, tiene 83 años y fue profesor e inspirador del cura Camilo Torres, el famoso guerrillero colombiano que antes de echarse al monte a la manera del Che Guevara fundó con Orlando Fals la famosa Escuela de Sociología de la Universidad Nacional de Colombia.

El mensaje oficial del congreso de los teólogos españoles recoge algunas de las teorías de Houtart cuando dice que "la ética es laica, fruto de la razón humana y expresión de la conciencia individual y social". También afirma que "la laicidad tiene una relación vital con la secularización" y que "a la Iglesia [católica] no le compete indicar o definir el orden político de la sociedad".

"El Estado tiene todo el derecho a defender su autonomía y libertad a fin de no convertirse en rehén de la jerarquía religiosa. Sin embargo, laicidad no significa que el hecho religioso debe replegarse al ámbito privado, renunciando a toda presencia en la vida pública", añaden.

El teólogo Máximo García, protestante bautista, había advertido antes que "la neutralidad del Estado queda en entredicho cuando el presidente del Gobierno dedica España al apóstol Santiago 'en nombre de todos los españoles', atentando a la sensibilidad espiritual de otras confesiones; cuando se nombra 'generala' del ejército a una determinada advocación de la Virgen; o cuando se hace un funeral de Estado por el rito católico-romano, despreciando la sensibilidad de quienes no comulgan con esa expresión religiosa".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 8 de septiembre de 2008