Columna
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Los famosísimos ciudadanos del mundo

En La Sexta emiten un programa de sexo presentado por Josep Tomàs, periodista al que muchos de ustedes recordarán por sus intervenciones televisivas con El Terrat. El espacio se llama, si no me equivoco, Todos aah cien y trata de cuestiones sexuales con humor (porque hacerlo con humor es la única manera de hacerlo en televisión en estos tiempos en los que todo el mundo tiene acceso al sexo a través de Internet o de los canales locales). A mí siempre me ha parecido muy divertido el estilo irónico burleta de este hombre, y ahora me lo parece más que nunca. El programa, además, no se dirige exclusivamente a los heterosexuales, como era habitual hasta ahora, sino que también se dirige a gays y lesbianas: es decir, a todo el abanico posible de adultos sexuales.

El problema de los nacionalistas españoles es que tienen que disimular que lo son

El caso es que este verano lo estuve viendo una noche y me fijé en un reportaje que emitían. Preguntaban a la gente en la calle si les gustaban más los hombres o las mujeres (o algo parecido). Una chica que contestó a la pregunta dijo: "Yo no soy de hombres o de mujeres, me interesa la persona".

Es una frase que siempre me ha hecho algo de gracia, del mismo modo que me hace gracia lo de "éste tiene la cabeza muy bien amueblada". Supongo que me divierte la pretensión poética. En lugar de decir "a mí me gustan hombres y mujeres", decimos "a mí me gusta la persona". Pero, de hecho, en todas las lenguas, para designar a los bisexuales hay eufemismos muy graciosos. Mis amistades bisexuales me recuerdan algunos en catalán que les traduzco: "éste funciona a vela y a motor" o "éste es vuelta y vuelta" o "este se dedica a pelo y pluma", en referencia a los perros cazadores, que se especializan en animales de pelo o animales de pluma, pero no en los dos.

Pues bien, siempre que me he encontrado con alguien así, alguien a quien "le interesa la persona", se ha dado el caso de que la aplastante mayoría de "personas" que le interesaban eran de su mismo sexo. Tengo algunos amigos gays que se burlan sin piedad de este tipo de afirmaciones, que consideran hipócritas. Se ríen del "yo no entiendo de penes o vaginas, sino de personas", porque casualmente, las personas a las que los autores de estas frases se refieren tienen siempre pene. No niegan que no pueda existir alguien interesado en la persona, pues claro. Pero han comprobado que muchas veces este tipo de afirmaciones disimulan afirmaciones más categóricas que quedan peor.

Es un caso parecido al de los que dicen que no son nacionalistas porque son "ciudadanos del mundo". Yo, la mayoría de ciudadanos del mundo que me he encontrado eran españoles y al cabo de dos minutos de pegarme la paliza con su ciudadanía del mundo se han revelado mil veces más nacionalistas que Joel Joan. Los americanos, los franceses y los italianos que me encuentro no se definen como ciudadanos del mundo, sino como americanos, franceses o italianos. Y es que ellos no tienen ningún problema en mostrarse nacionalistas (claro que en su caso, serlo tiene otros nombres, como "patriota" o "chovinista"). El problema de los nacionalistas españoles es que tienen que disimular que lo son porque se pasan el día criticando a los nacionalistas catalanes, vascos o -en casos extremos- gallegos.

Del mismo modo, cuando alguien -suele ser un cantante o artista de variedades- te explica que él no se mete en política, porque "es apolítico", no sabes muy bien por qué, siempre te acaba demostrando su amor por Franco.

Ya lo decía Peridis en un chiste: cuando alguien sostiene que ahora no hay tanta diferencia entre las izquierdas y las derechas, no lo duden, es de derechas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 07 de septiembre de 2008.