_
_
_
_
Reportaje:Diseño

Sueños en el pabellón español

Las contradicciones de la arquitectura protagonizan la Bienal de Venecia

Anatxu Zabalbeascoa

Se cumplían 28 años de la Strada Novíssima cuando, en 1980, el comisario de la Bienal de Venecia, Paolo Portoghesi, propuso mirar atrás. Esa presencia del pasado, que la modernidad había enterrado, marcó la arquitectura de finales del siglo XX con aires a veces pintorescos, otras sabios y otras más, desorientados. Desde entonces, sus comisarios han tratado de reinventar la arquitectura. O de reflejar cómo se redibuja mientras cambia las ciudades y las vidas de las personas. Así, si en 2000 Massimiliano Fuksas pedía Menos estética y más ética, cuatro años después Kurt W. Foster indagaba en las nuevas formas de los edificios (Metamorph) y en 2006 Ricky Burdet relacionaba la arquitectura con la sociedad que la disfruta y padece.

Muchos de los mejores proyectos nunca han llegado a construirse
Más información
Santiago Calatrava defiende su puente para Venecia, el primero en 125 años

¿Qué queda por analizar? El comisario de este año, Aaron Betsky, apuesta por lo que anda "por ahí" suelto: Outhere: architecture beyond building, más allá de los edificios y de la propia construcción. El tema es tan antiguo como polémico. Los arquitectos vanguardistas han defendido que sobre el plano puede ya haber arquitectura. Y que muchos de los mejores proyectos no han llegado a construirse. Pero quien ha construido sabe que materializar un plano compromete las líneas pero también les da sentido. En medio de esta discusión se mueven hoy los arquitectos. Las nuevas herramientas permiten dibujar en la pantalla edificios sin lugares fijos, aunque la realidad occidental parece ya agotada para los fuegos de artificio.

Ese panorama dual, y esquizofrénico, quiere reflejarlo el pabellón español con la muestra De lo construido a la arquitectura sin papel, que han comisariado Soledad del Pino y Ángel Fernández Alba. Los ordenadores permiten una arquitectura sin papel, pero así se queda sin función. El pabellón español, que se abre el próximo 14 hasta el 23 de noviembre, quiere reflejar esa dicotomía tan visible hoy en obras como el teatro del Canal de Juan Navarro Baldeweg, en Madrid; las bodegas Bell-Lloc del equipo de Olot RCR, en Palamós; la biblioteca Jaume Fuster de Josep Llinás, en Barcelona; la reconversión de una fábrica de curtidos de López Cotelo y Vargas Funes, en Santiago, o unas torres de fachada perforada de Clotet, Paricio y Abeba, en Barcelona. Son obras que permiten hablar de sueños construidos. Entre los proyectos más jóvenes, los colectivos Cuac, Up Arquitectos, Estudio Motocross, Colectivo Cuarto y Mitad o Dosmasuno, que mostrarán sus propuestas en pantallas de ordenador.

Dos obras del pabellón español en Venecia: fachada perforada de Clotet, Paricio y Abeba en Barcelona.
Dos obras del pabellón español en Venecia: fachada perforada de Clotet, Paricio y Abeba en Barcelona.
Bodegas Bell-Lloc de Olot RCR, en Girona.
Bodegas Bell-Lloc de Olot RCR, en Girona.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_