Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

La TIA abre oficina en Barcelona

Reguant dirige el musical con el que Mortadelo y Filemón debutan en el teatro

El actor Jacobo Dicenta luce con gallardía el traje tirolés. Como si fuera lo más normal del mundo llevar encima los ropajes tradicionales de los Alpes austriacos, se pasea con toda naturalidad por la platea del teatro Tívoli de Barcelona. Eso sí, por mucho que lo intente, le es imposible sentarse. "Es que llevo cuatro trajes encima", se disculpa. Dicenta se ha convertido en un mago del disfraz por exigencias del guión. Junto con Juan Carlos Martín, protagoniza Mortadelo y Filemón, The Miusical, el ambicioso espectáculo dirigido por Ricard Reguant cuyas funciones empiezan mañana. Más de cuatro millones de euros ha costado adaptar para el teatro el más famoso de los cómics españoles, nacido del trazo y el ingenio del dibujante Francisco Ibáñez y que el pasado mes de enero celebró sus bodas de oro.

Jacobo Dicenta y Juan Carlos Martín encarnan a los dos famosos agentes

El montaje, que comienza funciones mañana, cuesta 4 millones de euros

"Podríamos ir empezando", grita desde la primera fila el director, que tiene la mano rota en lo que a musicales se refiere. Grease, West Side Story y Siete novias para siete hermanos son sólo algunos de las decenas de montajes que han llegado a los escenarios bajo su supervisión. El espectáculo tuvo un primer test con público el pasado mes de julio, con cuatro funciones en el teatro Campoamor. Pero ahora llega la prueba de fuego, el estreno en Barcelona (la fecha oficial es el 19 de septiembre), donde se prevé estar un año para recalar luego por dos temporadas en Madrid. En vísperas de la primera función barcelonesa, Reguant tiene prisa por empezar los ensayos.

Suya fue la ocurrencia de hacer dar el do de pecho a los dos disparatados agentes de la TIA, que Ibáñez ha hecho viajar a través de 180 álbumes traducidos a 10 idiomas. "Un día estaba leyendo una de las historietas, no recuerdo bien cuál era, y me di cuenta de que Ibáñez utilizaba canciones de los sesenta como texto para hacer avanzar la trama. Aunque él no lo supiera, estaba haciendo un musical", recuerda Reguant. "Cuando le comenté mi proyecto, me dijo que era una locura. Y que si conseguía salir airoso, podría hacer cualquier cosa que me propusiera". Él tenía claro que las populares melodías que hicieron furor en las décadas de los sesenta, setenta y ochenta del pasado siglo -desde El baúl de los recuerdos a Yo soy aquél, pasando por Achilipú o Black is black- funcionaban a las mil maravillas como banda sonora de las aventuras de la exótica pareja. Todo ello aderezado con una batería de efectos espectaculares: vuelos, explosiones, golpes, saltos, proyecciones, imágenes en tres dimensiones, cambios de decorado (la escenografía la firma Montse Amenós) y un guardarropa con más de 300 trajes diseñados por Elisa Sanz.

Reguant ha tardado tres años en levantar el montaje. La primera dificultad fue trabar el argumento para el esqueleto del espectáculo, cuya duración ronda las dos horas y media. El guión, encargado a Carlos Martín y Juanvi Pozuelo -que participaron en la última versión cinematográfica- reúne varias tramas paralelas, si bien tiene como eje los desvelos de los agentes por garantizar la seguridad de los invitados al estreno de El fantoche de la opereta.

Pero el verdadero escollo del proyecto fue conseguir la financiación. Mortadelo y Filemón, producido por Mucho Ruido y Zebra Producciones, es un musical muy caro por toda la parafernalia que despliega, que con toda seguridad hará inviable su gira. Por los derechos de autor de las canciones incorporadas y por el centenar de personas, entre artistas y técnicos, necesarios para que todo funcione. El director lo ha reconvertido en "un homenaje al universo Ibáñez". Rompetechos, El profesor Bacterio, Pepe Gotera y Otilio y el Botones Sacarino tienen divertidos cameos en este miusical. Frank Dubé, Lola Dorado, Ana Ruiz, Manuel Barceló y Emilio Gavira son algunos de los intérpretes que les dan vida.

En el foso del escenario, ocho músicos aguardan las instrucciones de la regidora. Aprovechan la espera enfilando las notas de algunos de los más de 50 temas utilizados en la función, todos ellos con arreglos y dirección musical de Joan Enric Garde. Las luces de sala se apagan y aparece Mortadelo-Dicenta, imposible distinguir uno de otro con la espléndida caracterización, blandiendo su mal de amores por Maruli, por la que también suspira Filemón...

Cantar, bailar (las coreografías son de Coco Comín), interpretar, volar "y hacer que todo parezca de lo más natural", como apunta Martín, son algunas de las exigencias que deben satisfacer los intérpretes de este montaje que antes de empezar ya ha hecho leyenda. Por su presupuesto de vértigo y por haber llevado por primera vez al escenario a estos dos cincuentones de papel. Mañana, la TIA abre su oficina en el Tívoli de Barcelona.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 25 de agosto de 2008

Más información

  • Las canciones son éxitos españoles de las décadas de 1960, 1970 y 1980