Reportaje:EL ÚLTIMO DESEO DE UNA MADRE | Catástrofe aérea en Madrid | Las víctimas mortales

"Me pidió que rescatara a su hija"

El padre y la hija pequeña se han salvado. La madre y la hija mayor han muerto. Iban los cuatro juntos en el avión de Spanair. Una familia de La Fregeneda (Salamanca) que volvía a Gran Canaria, donde el hombre trabaja, después de pasar las vacaciones, como todos los años, en el pueblo natal. Sus apenas 470 habitantes seguían ayer en estado de choque.

José Alonso Alonso, de 48 años, funcionario de prisiones, y Amalia Filloy Segovia, de 47, salieron con sus dos hijas (Amalia, de 15 años, y María, de 11) el miércoles a las 5.30 horas desde La Fregeneda para coger el avión en Madrid que les conduciría a Las Palmas de Gran Canaria. Habían concluido las vacaciones de verano, que todos años pasaban en el pueblo.

"La niña estaba desorientada, pero no se quejaba", dice el bombero
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Cuando, tras el brutal choque contra el suelo, el bombero Francisco Martínez entró en el avión, encontró heridas, vivas entre el amasijo de hierros, a Amalia y a su hija menor. Fue a coger a la mujer, que parecía estar peor, pero ella se negó. "Me pidió que rescatara primero a su hija", contaba ayer sobre las once de la mañana el bombero en la puerta del hospital La Paz, donde había ido a preguntar por el estado de la niña. Martínez narró algunos detalles de su rescate a los medios que a esa hora de la mañana esperaban a las puertas del hospital la llegada de Zapatero: "Estaba desorientada, pero no se quejaba". El bombero, un tipo de gran envergadura, con cara de no haber pegado ojo en toda la noche, contó cómo fue rescatando a otros heridos en los primeros minutos en el lugar del accidente. Martínez contó todo esto en la puerta del hospital sin saber qué había pasado finalmente con la madre de la niña. La mujer figura entre los fallecidos.

El padre, José Alonso, se salvó, igual que la hija menor, María, que tiene una fractura abierta de fémur con pronóstico grave. Él se rompió la pelvis y tiene un golpe fuerte en el tórax. También está grave.

"Es una familia de aquí de toda la vida. Padres, tíos, abuelos... El abuelo de las niñas, padre de Amalia, es el juez de paz de La Fregeneda. Están todos destrozados", explica Manuel Alonso, teniente de alcalde de la localidad salmantina. Cuando lleva un rato hablando, apunta sobre la marcha: "Yo también soy familiar, primo segundo de los dos, de José y de Amalia. Qué catástrofe...". Cuando vieron en televisión la noticia del accidente, tuvieron esperanza: "Sabíamos que volaban ese día a Gran Canaria, pero el vuelo estaba programado a la una de la tarde y el que se estrelló, según contaba la televisión, despegaba a las tres menos cuarto. Luego supimos que estaba retrasado, y ahí atamos cabos y ya nos vinimos abajo", prosigue el concejal.

José y su hija María evolucionan bien dentro de la gravedad, según han contado los médicos a la familia. "Pero creemos que aún no les han dicho lo que les pasó a Amalia y a la otra niña".

El alcalde, Bernardo García, ha decretado tres días de luto para expresar la conmoción que se vive en La Fregeneda. Ayer atendía a los periodistas desde el ayuntamiento: "Esto es como si nos hubiese caído encima un tormentón de golpe y aún estamos reaccionando para entender lo que ha pasado".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0021, 21 de agosto de 2008.

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