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El turista español recorta el presupuesto

Los viajeros gastan hasta un 30% menos en comercios y restaurantes por la crisis

Cielo encapotado sobre el sol y playa español. La temporada turística arrancó con una menor llegada de extranjeros. Y los datos que manejan los hoteleros no hacen presagiar una repentina y vigorosa recuperación de las llegadas internacionales. Aun así, las preocupaciones del sector no están precisamente en el exterior: la demanda nacional, la mitad del pastel y que gasta un 25% más que la foránea allá donde va, se está retrayendo. La crisis económica y en especial el aumento del paro se han trasladado a la confianza del consumidor. Y el sector lo sufre directamente en sus carnes. Los turistas españoles miran con lupa los precios, permanecen menos días en el destino elegido, alquilan un apartamento en lugar de alojarse en un hotel y consumen hasta un 30% menos en tiendas y restaurantes. Cosas de la crisis.

Los españoles se alojan en pisos y recortan la estancia y el gasto

Los españoles no renuncian a sus vacaciones, pero hacen severos recortes en su presupuesto. No en vano, el consumo de las familias sigue retrocediendo. Si el año pasado el gasto de los hogares crecía por encima del 3%, para este año se prevé un frenazo brusco. Ante el repunte del paro y la subida de tipos que se deja notar en las hipotecas, el Servicio de Estudios de BBVA espera que en 2008 el consumo sólo se incremente 1%.

Para empezar, el turista busca un alojamiento menos lujoso. "Si pueden, van a casa de amigos o familiares. Vuelven al pueblo. Y si no, optan por un apartamento en el que puedan repartir gastos entre varios", explica el presidente de la Asociación de Expertos Turísticos, Domènec Biosca. Los hoteleros empezaron a percibir esta tendencia a finales de junio. "En julio se confirmó", sostiene el presidente de la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos, Joan Molas.

El jefe de la patronal explica que la ocupación hotelera rozó el 85% en las zonas preferidas por los extranjeros, lo cual ya supone un descenso de entre tres y ocho puntos porcentuales respecto a julio de 2007. Pero los destinos donde el turismo español supone entre el 60% y el 70% de la demanda sufrieron el mes pasado descensos más drásticos, de 10 puntos. La ocupación se situó entre el 70% y el 80%. El norte y el interior de España y las costas de Tarragona, Levante y Málaga son las que más acusan el frenazo.

Otra decisión consiste en pasar menos días fuera. "Se recortan las estancias. Sobre todo lo hacen las familias jóvenes con hijos. La clase media se aprieta el cinturón", sostiene el presidente de la Asociación Nacional de Agencias de Viajes, José Manuel Maciñeiras. La patronal hotelera explica que las estadías no suelen sobrepasar los cinco días si se contratan por Internet, y de nueve si se compra un paquete turístico. Apenas se ven ya las vacaciones de dos o tres semanas de años atrás. Tampoco por parte de los extranjeros.

Además del alojamiento, el turismo arrastra a una gran oferta de restaurantes, tiendas, centros comerciales y de ocio... Y las playas pueden estar llenas, pero las cajas registradoras no. Hoteleros y restauradores coinciden en que la actividad de estos establecimientos cayó en julio alrededor de un 25%. En algunas zonas, incluso por encima del 30%. "No se va a restaurantes, se va al supermercado", señala Biosca. Ahora toca bocata en la playa.

La patronal Exceltur, que agrupa a los 24 mayores grupos del sector, estima que el sector turístico cerró el segundo trimestre con un crecimiento del 0,9% respecto al mismo periodo del año anterior. Una cifra desalentadora. El sector, que se erigía como la actividad más en forma de la economía, da síntomas de agotamiento, puesto que acabó 2007 con una expansión del 1,9%. Exceltur vaticina que el deterioro del turismo se agudizará durante el segundo semestre de 2008 y el año que viene. "Los datos de llegadas de extranjeros sólo nos dicen que necesitamos más foráneos para mantener las mismas pernoctaciones", explican fuentes de esta organización.

La patronal no sólo está preocupada por la demanda española. La caída del producto interior bruto de la zona euro en el segundo trimestre, y en especial de Alemania, Francia e Italia, hace presagiar un mal septiembre. "Nadie sabe qué va a ocurrir el mes que viene. Apenas hay reservas. Puede ser que se salve la temporada o que se remate", opina Biosca. Exceltur coincide con ese análisis: "Está todo en blanco. Nunca habíamos visto ofertas de dos por uno en agosto", aseguran. Dos grandes cadenas, Sol Meliá y NH, ya han visto los efectos de la situación en sus resultados. El beneficio de Sol Meliá cayó el 41,1% en el primer semestre, y el de NH lo hizo un 20%.

Uno de los indicadores del frenazo del turismo es la caída del 3,7% de los pasajeros que experimentan los aeropuertos. No se salva casi ninguno de los destinos. En Exceltur sostienen que el extranjero también racionaliza su presupuesto. El ingreso medio por turista ha descendido un 25% desde 2001. Para este año, Exceltur prevé otra caída del 3%, hasta los 606,4 euros por persona. Aún hay otra forma de recortar gastos, que es acudir a destinos de fuera de la zona euro. Marruecos, Egipto y Turquía, por ejemplo, siguen creciendo por encima del 15%. Ésas son las nuevas estrellas del sol y playa.

Destinos obsoletos

La industria turística española no sólo acusa las circunstancias. También arrastra algunos problemas estructurales. Lo que un alto directivo de una cadena hotelera describe gráficamente como el desastre que supone "competir en el siglo XXI con un utilitario de los años sesenta". Lo dice en referencia a destinos pioneros que nacieron en esa década y que han quedado ya obsoletos a pesar de los intentos por modernizarlos. Localidades ubicadas sobre todo en Cataluña, Baleares y Andalucía sufren estos problemas.

El Gobierno ha adoptado medidas como un Plan Renove para 2009, financiado con 2.500 millones, para rehabilitar cascos urbanos e infraestructuras hoteleras. "Deben ser operaciones de envergadura o reconversiones integrales, como las que en su día afrontaron destinos urbanos hoy de éxito como Bilbao, Valencia o Barcelona", afirman fuentes de Exceltur.

Para justificar los planes que deberían emprenderse, las patronales recuerdan el peso del turismo en la economía: aporta el 11% del producto interior bruto y el 9,8% del empleo. En cambio, sostienen, el gasto público en el sector ronda el 1,5% del total. Algo que debe cambiar, puesto que España no puede permitirse un "resfriado" turístico, indican fuentes del sector.

Desde Exceltur se recuerda que algunas zonas deben dar todavía un gran salto: pasar de ser una "marca blanca" a aportar "algún tipo de valor añadido". Pero el hotelero es todavía un sector muy atomizado. Sólo el 17% de los establecimientos están afiliados a una gran marca. Y en un mercado donde ahora el precio manda, los pequeños y medianos no tienen más remedio que bajar precios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de agosto de 2008

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