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Puertas, un solitario aficionado al lujo

"Es una persona solitaria y con un elevado tren de vida". Así describen varios conocidos a Antonio Puertas, el hombre de 44 años que ingresó el miércoles en la cárcel de Soto del Real acusado de tentativa de homicidio tras haber agredido al profesor universitario Jesús Neira el pasado 2 de agosto.

Natural de Madrid, Puertas residía en un apartamento de la playa de San Juan, en Alicante, en una zona de nueva expansión urbanística. Se trata de la urbanización Parque Azaleas, en la calle del Catedrático Abelardo Rigual, apenas a un kilómetro de la primera línea de playa.

"Se pasaba el día entre la playa y la piscina", explica el conserje de la urbanización. "Tenía un comportamiento normal. Nunca creó ningún problema", añade el empleado.

Frecuentaba restaurantes de lujo y era considerado un buen cliente

Puertas vivía solo en Alicante desde que se mudó allí la pasada primavera, aunque esporádicamente era visitado por su madre, "la última vez hace un mes", puntualizó el hombre. La mujer, que está separada del padre del supuesto agresor, reside en el municipio de Agost (4.800 habitantes), situado a 20 kilómetros al oeste de la capital alicantina.

Puertas frecuentaba un pub de la zona, situado en las inmediaciones de la urbanización. Un cliente de este local también lo define como una "persona normal". "Comentaba que tenía un negocio en Madrid que dirigía otro socio, y que él iba ocasionalmente a pedirle cuentas", afirma el hombre. "También solía frecuentar restaurantes de lujo, donde le consideraban un buen cliente. Lo primero que le ponían era una copa de cava", cuenta. "Habitualmente estaba sólo en el pub, donde esperaba a su compañera. Y cuando llegaba ella, los dos se iban en taxi", añade el cliente.

La familia de Puertas se instaló hace años en Agost. Vecinos de esta localidad también han señalado que el padre era el antiguo propietario de una franquicia de talleres mecánicos. No obstante, el empresario cedió más tarde el negocio a sus hijos, aunque éstos lo vendieron posteriormente.

Puertas trabajó de responsable de mercadotecnia de esa empresa. También se dedicó al negocio de las reformas de fincas y a la compraventa de inmuebles. Estos negocios y la posición acomodada de su familia le permitieron disponer de bastante dinero.

Cuando Puertas fue detenido la primera vez por la Guardia Civil tras la agresión al profesor Jesús Neira, dio cuatro domicilios diferentes para poder ser localizado. Pero ninguno se correspondía con el que realmente utilizaba en Alicante. Una de las direcciones facilitadas estaba en el céntrico paseo de la Castellana de Madrid. Sin embargo, en este inmueble no podía residir nadie, ya que se trata de un edificio de oficinas. Debido a eso, la Guardia Civil tuvo problemas para detenerle, después de que el juez de Majadahonda ordenara su detención.

Puertas se ha declarado desde el primer momento autor de los puñetazos y las patadas que han causado graves lesiones a Neira. Eso sí, también ha añadido de inmediato que es toxicómano y que había consumido en el desayuno dos cervezas.

El agresor se caracteriza por su altura y su corpulencia. El pasado miércoles entró bastante nervioso en el juzgado, pese a que no había prácticamente medios de comunicación. Según algunos conocidos, hacía frecuentes viajes a Madrid para ver a su compañera sentimental, a la que agredió delante de Neira el día del altercado.

El acusado de tentativa de homicidio ha estado ingresado en varias clínicas de desintoxicación, pero pese a los tratamientos siempre ha recaído en el consumo de drogas. De poco le ha servido viajar a Brasil o pasar una temporada en una granja de Pamplona. En su ficha policial solamente constaba hasta ahora un delito contra el patrimonio (robo), pero con los hechos del 2 de agosto aparecen dos acusaciones nuevas: lesiones y tentativa de homicidio. Y eso sólo de momento, ya que la evolución del estado del profesor universitario podría cambiar los cargos.

Puertas cumplió ayer su primer día en prisión. Como es preceptivo, le hicieron un reconocimiento médico. A partir de ahora, los psicólogos de la prisión junto con el forense del juzgado harán un informe detallado de cómo es el detenido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de agosto de 2008