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Aumentan las agresiones homófobas en Torremolinos

Colega cifra en una decena los ataques en lo que va de año

El asalto hace unos días a la sede de una asociación gay en Torremolinos ha provocado la reacción de este colectivo, que denuncia que desde principios de año se han producido en esta localidad, al menos una decena de agresiones con carácter homófobo.

El alcalde de la localidad, Pedro Fernández Montes (PP), se reunió ayer con el representante de la asociación de gays Colega, Santiago Rubio, para mostrarle todo su apoyo y asegurar que tratarán de aclarar las circunstancias del destrozo de su local. "El Ayuntamiento se solidariza con ellos y trataremos de ayudarles en todo lo que podamos", comentó sobre el encuentro un portavoz municipal.

Algunos vecinos ven "exhibicionismo" en que dos hombres se besen, según Colega

Los intrusos forzaron la puerta, provocaron desperfectos dentro del local y se llevaron un ordenador y una televisión. La sede, situada en la plaza de la Nogalera, estaba llena de sangre. La hipótesis bastante obvia que maneja la policía científica, que ha tomado muestras para realizar la prueba de ADN, es que uno de los asaltantes sufrió un corte.

La asociación ha pedido una reunión con la Subdelegación del Gobierno en la provincia para que se certifique si este suceso es un acto de homofobia. "Si lo fuese, sería muy grave y demuestra lo que llevamos intentando decir desde hace tiempo: ha aumentado el acoso contra los gays", clama Santiago Rubio. Él, desde hace seis meses, lucha porque se respeten los derechos de los homosexuales y, sobre todo, para que éstos levanten la voz.

Rubio recomienda a los miles de gays que visitan Torremolinos, especialmente en verano, que denuncien cualquier agresión o vejación que sufran por su condición. "Muchos vienen a pasar unos días y no quieren ir a comisaría, lo ven una pérdida de tiempo. Intento que esto no quede en el olvido, hay que poner los focos en los casos de intolerancia que aún sufre nuestra sociedad", explica.

La mayoría de los locales de ambiente del pueblo están en los bajos de La Nogalera. La convivencia con los vecinos no siempre es fácil. El segundo punto de la reunión de propietarios del día 2 de agosto, decía: "Hay que tomar medidas por el tema del ruido y del exhibicionismo".

Ese exhibicionismo del que hablan los vecinos, explica Rubio, es que dos hombres vayan de la mano. O se den un beso. El conserje de la comunidad dice que los vecinos están hartos. Se quejan de un after que abre los domingos por la mañana. "Pasean las familias, y lo primero que ven es a dos tíos en un banco teniendo sexo. Eso no se puede permitir, esto tiene que cambiar", apunta el conserje.

Desde enero, han destrozado dos veces el Free Eagle, un bar de copas que abre a medianoche. Su pareja de propietarios fue brutalmente agredida, todo en el mismo mes. Los dueños de los locales son también miembros de la comunidad de vecinos y en muchos casos se están planteando segregarse.

El propio Rubio ha presentado un par de denuncias por palizas protagonizadas en la plaza. "Una vez", cuenta, "un grupo de skins vino aquí de caza, como les gusta decir a ellos. Y otra la protagonizaron un grupo de chavales del parque. La emprendieron a golpes con un chico".

La Nogalera se ha ido convirtiendo poco a poco en la zona rosa de la costa, similar a Chueca. "Hay que seguir trabajando aquí en silencio para acabar con la injusticia. La Policía tiene que ayudar", afirma Rubio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 13 de agosto de 2008