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Crítica:JAZZ

En las antípodas de Erik Satie

En esta edición, el proyecto del IVM y del Festival de Xàbia estaba dedicado a la música de Erik Satie (1866-1925) por el guitarrista valenciano Ximo Tébar y su grupo. Ignoro a quién se le ha ocurrido tamaña asociación, pero el resultado es fallido. Satie fue un compositor inclasificable. Si dos de sus Gymnopédies fueron orquestadas por su amigo Claude Debussy, él no es exactamente un impresionista. Irreductible individualista, humorista impenitente y transgresor, amante del music-hall, su relación con las vanguardias artísticas de las primeras décadas del pasado siglo, en particular con el dadaismo, es muy rica. Su música sutil, a veces evanescente, está repleta de libertades armónicas y rítmicas. Si apadrinó al Grupo de los Seis, su valoración del silencio en relación con los sonidos fue una lección que tuvo muy en cuenta John Cage. Lamentablemente, nada de eso se encuentra en la lectura de Tébar. Ha cerrado estructuras muy abiertas y las ha cuadrado rítmicamente, con la subsiguiente rigidez y eliminación de su aliento poético. La ligereza se transformó en pesado mazacote. Las piezas no respiran. También ha desaprovechado los excelentes vientos valencianos de su formación. A pesar de solos meritorios de Pastor, Cardo y Martín y algún unísono free, les hizo tocar riffs simplones. Al menos no abusó excesivamente de los ritmos funky, como suele ser en él habitual. Pero, Embriones disecados, Idilio cínico, la Gnossienne nº 3 (superficialmente aflamencada), Tres al aire, En habit de cheval o Valse perdieron su gracia y resultaron encorsetados. En cuanto al Tébar solista, posee punch, un sonido brillante y capacidad de comunicación. Pero, ha triturado a Benson y, sobre todo, a Martino -sus dos guitarristas favoritos- en una enervante sucesión de clichés y efectismos de toda índole. Sus vacuas digitaciones y carreras por el mástil o el recurso al blues, venga o no a cuenta, pueden asombrar al oyente primerizo, pero no resisten un análisis mínimamente serio. Empresario y publicista hábil, su búsqueda del éxito a cualquier precio se sitúa en las antípodas de Satie como persona y músico. Una incomprensible asociación.

XIMO TÉBAR BAND

Ximo Tébar (guitarra), David Pastor (trompeta), Carlos Martín (trombón), Ramón Cardo (saxo tenor y soprano), Jim Ridl (teclados), Toño Miguel (bajo eléctrico), Donald Edwards (batería). VIII Festival Internacional Xàbia Jazz. Plaça de la Constitució de Xàbia. Viernes, 8 de agosto 2008.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de agosto de 2008