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Necrológica:

Francisco Ontañón Núñez, fotógrafo reportero

Trabajó para EL PAÍS con los más prestigiosos periodistas y escritores

Francisco Ontañón, que ayer murió en Madrid a los 78 años, había nacido en el barrio de Gràcia de Barcelona en 1930. Quedó huérfano de niño, durante la Guerra Civil, y tuvo que aguzar el ingenio trabajando en diferentes oficios para ayudar a sostener la economía familiar.

Cuando explicaba sus inicios en la fotografía, siempre hacía referencia al hambre que había pasado y a su capacidad de buscarse la vida para salir adelante. Él siempre situó en su origen obrero su determinación a ser reportero, una profesión que saciaba su curiosidad por la vida y su deseo de explicarla. En este sentido, fue el reportero español más completo y consciente en su misión de retratar la realidad.

En 1956 se hizo socio de la Agrupación Fotográfica de Cataluña, un espacio que le sirvió para contactar con los fotógrafos inquietos que integraron el grupo AFAL en Cataluña (Oriol Maspons, Ramón Masats, Ricard Terré, Xavier Miserachs, Joan Cubaró, Joan Colom, Josep Maria Casademont...). A los 28 años se lanzó definitivamente a la aventura, abandonando su oficio de contable de banca en Barcelona para probar la profesión de reportero en Madrid como fotógrafo de la recién creada agencia Europa Press.

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Trabajó con las dificultades de no tener carné de prensa, pero sus fotografías siempre llamaron la atención por su agilidad, frescura e intensidad, y es que Paco Ontañón siempre sintió la fotografía con la pasión del amateur. Él le agradecía a la fotografía el cambio que había dado en su vida: los viajes por los cinco continentes, el trato con gente de todo tipo y religión y la fortuna de poder trabajar con los más prestigiosos periodistas y escritores: Joan Perucho, Manuel Vicent, Rosa Montero, Ignacio Carrión, Ángel Harguindey, Miguel Delibes, Joan Barril, Juan Cruz, Lluís Carandell, Fernando Fernán-Gómez, Ignasi Riera...

Un fotógrafo que nunca decía que no a un encargo, fue destacado en el altar mayor en las grandes bodas de las monarquías europeas, cubrió los viajes papales e incluso llegó a perderse cinco meses en Asia, en 1963, cuando apenas había relaciones diplomáticas.

Además de su trabajo como fotógrafo de plantilla del diario EL PAÍS y para El País Semanal, llevó a cabo numerosos reportajes para los libros de la editorial Lunwerg, e hizo portadas de innumerables discos y libros. Pero él destacaba en el recuerdo una actividad que consideraba su "auténtica terapia": las sesiones en las que salía a fotografiar animales en plena naturaleza junto a Félix Rodríguez de la Fuente para el libro La fauna africana.

Estaba especialmente orgulloso de haber sido el fotógrafo del libro oficial de los Juegos Olímpicos de Barcelona de 1992, una ciudad a la que amaba profundamente y a la que siempre regresaba.

Actualmente se encontraba preparando un libro que le hacía especial ilusión, en el que se había propuesto condensar su mirada de autor a través de su plural trabajo como fotógrafo profesional. Desgraciadamente, no ha podido verlo materializado. Ahora todos esperamos el momento de poner el broche de reconocimiento que merece su trabajo. Hoy será incinerado a las 16.00 en el cementerio de la Almudena de Madrid.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de agosto de 2008