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Reportaje:PEKÍN 2008 | Faltan 5 días para los juegos

La pista del millón de euros

La selección de hockey hizo construir en Terrassa la única réplica en el mundo del campo de Pekín, una superficie blanda en que la bola rueda mal y los palos se hunden

El Consejo Superior de Deportes tiene un equipo de técnicos que ponen notas. Como los profesores de colegio. Son una cuadrilla de unos 15 que viajan por España husmeando en oficinas, revisando planes, entrevistándose con directivos y técnicos, y repasando presupuestos. Anualmente clasifican los proyectos deportivos de cada deporte, del uno al diez. Federación por federación. Por ejemplo: una de las notas más bajas corresponde a la Federación Española de Actividades Subacuáticas, que, en consecuencia, recibe una de las subvenciones más insignificantes. O no recibe nada. En el polo opuesto está la Federación Española de Hockey. Los dirigentes del hockey español son el caso más raro. Son el equivalente a los empollones. Y por ello reciben dinero. El dinero, si se invierte bien, también sirve para marcar goles. En el peor de los casos, mejora el golpeo de la bola.

El hockey hierba es un deporte extremadamente técnico. Cualquier detalle obliga a cambiar de filosofía. La superficie sintética sobre la que se juega afecta sensiblemente a la táctica. He aquí el problema. Los funcionarios chinos y los especialistas del COI dispusieron todo de tal modo que el campo de Pekín tiene la peor superficie del mundo. Se trata de una moqueta de plástico, demasiado blanda y demasiado correosa. Casi un felpudo. Una maraña mal acabada en la que la bola rueda de forma inaudita y, lo peor de todo, los palos de los jugadores se hunden en exceso.

"Contrariamente a lo que pueda parecer, los campos de los Juegos Olímpicos no tienen la mejor superficie del mundo", explica José Antonio Gil, Gilo, director deportivo de la federación. "El campo de Atenas era complicado. Y el campo de Pekín es peor. Es de una marca australiana llamada Poligrass, que es la que ganó el concurso. Pero no es la mejor. Es de polietileno barato".

La selección masculina de hockey, campeona de Europa en 2005 y plata en el último Champions Trophy, miraba hacia los Juegos como la meta de su consagración final, pero estaba demasiado acostumbrada a la suavidad de las canchas de Astroturf. La noticia de que el campeonato olímpico se jugaría en Poligrass fue como si a Tiger Woods le anunciasen que el Torneo de la PGA se disputará en Valdelatas.

Sólo había dos maneras de superar el obstáculo. O bien entrenándose en Pekín desde septiembre, o bien fabricando una réplica del campo pekinés en España. La segunda opción era casi tan impracticable como la primera. Pero los chicos de la federación son perfeccionistas y el CSD paga bien a los afanosos. José Antonio Gil se quita méritos: "Hemos tenido la suerte de que la empresa que monta los campos en España conocía al distribuidor de Poligrass. Identificamos la superficie, hablamos con Manolo Fonseca, el director de Deportes, y el CSD aceptó la propuesta de correr con los gastos".

El CSD pagó un millón de euros por la instalación y remodelación del estadio de Terrassa. La cantidad será imposible de amortizar, pero Terrassa será recordada por este monumento al perfeccionismo. "La misma superficie que se desplegó en Pekín en agosto de 2007 la tuvimos nosotros en Terrassa en noviembre", cuenta Gil. "Pintamos el fondo amarillo, y lo rodeamos de telas azules, igual que el estadio de China. De ese modo la percepción periférica sería igual. Esto nos permitió concentrarnos para entrenarnos y jugar en un entorno lo más parecido en el mundo al de Pekín".

Kiko Fábregas, uno de los líderes de la selección, celebra el hallazgo: "Ha sido muy interesante. Hemos ganado todos los amistosos. Contra Alemania, que es el campeón del mundo, ganamos dos veces. Contra Bélgica otras dos. Nosotros estábamos más preparados. El golpeo en esta superficie te exige mucho más. Aquí, a que la tocas un poco mal, la bola empieza a botar. Lo que más cuesta son las recepciones de pases fuertes y largos. Y luego el chut de revés, porque al ser un campo blando, el palo se hunde, tocas la pelota más abajo y se te va por arriba de la portería. Pero ya nos hemos ido acostumbrando".

José Antonio Gil da un ejemplo: "Alemania estaba acostumbrada a mover la pelota horizontalmente, muy rápido, desde atrás, empezando por sus defensas. Pero en la final del Europeo de Leipzig tuvieron que cambiar de táctica y ser más verticales porque el campo tenía un mal bote y no permitía pases precisos. Con el campo de Pekín pasa igual". "En los penaltis-córner", prosigue Gil, "la dificultad aumenta también, porque el palo se hunde y afecta a toda la coordinación del golpeo. La técnica del chut requiere de un proceso complejo. Es como el lanzamiento de peso en el atletismo. Se encadenan gestos, y si algo cambia, por pequeño que sea, tienes que acostumbrarte".

Según la federación, el campo de Poligrass es tan malo que ni el equipo de Australia, el país del fabricante, tiene una réplica. La lista de selecciones que pidieron entrenarse en Terrassa para preparar los Juegos ha sido larga. Pero el seleccionador del equipo español, Maurits Hendriks, ha denegado todas las peticiones. España, que debutará el domingo 10 ante China, será el único equipo que conozca el campo tanto como el anfitrión.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de agosto de 2008