Metrovacesa revisará su plan estratégico por el parón de ventas

Metrovacesa presentó hace medio año una ambiciosa estrategia para el cuatrienio que comenzaba. Lo llamaron, nada menos, Plan Fénix. Pero la crisis del ladrillo obliga a la empresa que preside Román Sanahuja a rebajar sus previsiones. Donde antes decía que en 2010 se convertiría en una de las cinco mayores inmobiliarias de Europa, y que aumentaría un 22% el beneficio neto, ahora recula y asegura que prefiere pensárselo un par de veces. Los que entonces tildaron el plan de excesivamente voluntarista acertaron.

La empresa aprovechó ayer la publicación de los resultados para avisar de que después del verano dará a conocer en qué queda finalmente el Plan Fénix. Y estas cifras no auguran buenos tiempos para Metrovacesa. Porque los beneficios de 130,9 millones del primer semestre suponen un 87% menos que los del mismo periodo del año pasado.

Este dato es algo tramposo, porque los resultados de 2007 incluían a Gecina, la filial francesa que se escindió en el reparto que pactaron Sanahuja y Joaquín Rivero. Pero es que, si no se tuviera en cuenta el efecto Gecina, los beneficios serían un 42% menores por la paralización en la venta de viviendas y la menor revalorización de activos. No es sólo que los ingresos por ventas hayan descendido un 36%; es todavía peor, porque el dinero que Metrovacesa ha ganado por preventas (compras de pisos que todavía no se han escriturado) ha caído un 76%.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 31 de julio de 2008.

Lo más visto en...

Top 50