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El inocente que ha estado 13 años en prisión sale libre en tercer grado

Rafael Ricardi fue condenado por una violación en Cádiz que no cometió

El Puerto de Santa María

Rafael Ricardi, el hombre que ha permanecido en prisión durante los últimos trece años por un delito de violación que no cometió, disfruta desde ayer de libertad condicional y descansa en la casa de su hija en El Puerto de Santa María (Cádiz). Ricardi abandonó a las 15.20 horas el complejo penitenciario de Topas (Salamanca), después de que Instituciones Penitenciarias le concediera el tercer grado.

Muy nervioso, sin hablar, con barba de varios días y pelo cano, Ricardi se limitó a asentir cuando los periodistas le preguntaron si se consideraba ya libre a la salida de la cárcel. A continuación, montó en el coche de su abogada, Antonia Alba, para regresar a El Puerto de Santa María.

El próximo lunes Ricardi, de 48 años, será sometido a un examen médico y puesto en manos de un psicólogo que le ayudará a asumir su nueva situación: "Está muy mal, ha estado sometido a una gran tensión nerviosa desde que se descartó su autoría de los hechos, y sufre un cuadro agudo de ansiedad", explicó Alba. Su hija, Macarena Ricardi, lamentó que "todavía no se ha hecho justicia del todo", ya que su padre aún está en prisión condicional.

Ningún pariente directo pudo ayer esperarle a la salida de la cárcel. Macarena se recupera de una operación de peritonitis a la que fue sometida el martes pasado. Su hermana, Milagros, se encuentra en Estados Unidos. Posteriormente, una vez recuperado, Ricardi ofrecerá una rueda de prensa para explicar su experiencia.

El director de la cárcel de Topas, Ignacio Bermúdez, aseguró ayer que "nunca fue un preso problemático" y que en estos últimos días había mantenido "varias charlas" con él, porque "se encontraba muy nervioso a la espera de la culminación de los trámites de excarcelación".

Ricardi no deberá presentarse para dormir en la cárcel ni llevar la pulsera de seguimiento, ya que ha superado el cumplimiento de las tres cuartas partes de la pena, reducida hasta los 17 años por buen comportamiento. Así, será suficiente con que se presente periódicamente en el juzgado. Su abogada ha puesto ya un recurso ante el Tribunal Supremo para que anule la condena de la Audiencia de Cádiz.

Una reciente prueba toxicológica descartó que Ricardi fuera alguno de los dos agresores que atacaron a una joven en 1995. La víctima de la violación identificó a Ricardi por su estrabismo, pero el caso fue reabierto el pasado abril cuando la policía detuvo a un individuo cuyo análisis de ADN coincidía con los restos encontrados en la ropa de la víctima.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de julio de 2008