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La división en el Foro Ermua acaba ante los tribunales

Irreconciliables. Así se revelaron ayer las diferencias entre los dos sectores del Foro Ermua -asociación ciudadana surgida tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco-, cuya proyección de futuro está ahora en el aire, amenazado, según todas las apariencias, de cisma irreparable. Así las cosas, tendrán que ser los tribunales los que den y quiten razones a las dos partes enfrentadas.

Como poco, su imagen saldrá herida de gravedad de este episodio, en el que se mezclan acusaciones de todo tipo, incluidas las referidas al uso inadecuado de los fondos de la asociación. Ambas partes anuncian auditorías y se culpan mutuamente de que no se haya realizado antes ese control externo de las cuentas.

La organización celebró una asamblea en Vitoria en la que nombró una nueva junta directiva y depuso al actual presidente, Iñaki Ezkerra. Éste negó validez legal a la reunión. Siete de los diez integrantes de la anterior junta dijeron haber abandonado a Ezkerra. Le atribuyen incapacidad para la gestión e intromisión en la vida interna de los partidos. Ezkerra ha apoyado a Antonio Basagoiti, nuevo líder del PP vasco, mientras el grupo que le ha destituido parece más influenciado por Jaime Mayor.

Los opositores de Ezkerra no fueron capaces de nombrar a un nuevo presidente. En medio de una gran confusión, los críticos con Ezkerra se fueron a una sala contigua y votaron. La nueva directiva, que incluye entre otros a Inma Castilla de Cortázar, Fernando García de Cortázar y Ricardo Benedi, obtuvo 86 de los 89 votos registrados. La de Ezkerra, en la que hay tres cargos del PP (la parlamentaria Nera Alzola, Mari Mar Blanco y Vicente de la Quintana), recibió un voto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 21 de julio de 2008