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11ºCongreso del PSOE de Andalucía

Chaves elige una ejecutiva del PSOE llena de cargos institucionales

La nueva dirección socialista obtiene un apoyo mayoritario del 92%

Como siempre en los congresos del PSOE, el horario europeo no existe. Pasadas las cuatro de la mañana de ayer, el líder socialista, Manuel Chaves, pudo cerrar la composición de la nueva ejecutiva regional que, según algunos, deberá pilotar la transición en este partido aunque el nuevo secretario de Organización, Rafael Velasco, negó ayer la mayor a este periódico: "De transición, nada". El núcleo duro de la ejecutiva lo forman un equipo compacto, de plena confianza de Chaves y, especialmente, del nuevo vicesecretario, Luis Pizarro. Detrás, se sitúan Velasco y Carmen Tovar, secretaria de Política Municipal que dejará la alcaldía de Castilleja de la Cuesta (Sevilla) para dedicarse de lleno a su puesto orgánico. Se han producido 20 incorporaciones.

Chaves siguió la estela de José Luis Rodríguez Zapatero en cuando a la estructura de la dirección: premió a Pizarro con una vicesecretaría, incorporó a un inmigrante marroquí responsable de la nueva secretaría de Cooperación e Integración, creó la secretaría de Ideas y Programas y la de Políticas de Aguas e incorporó la de Innovación a la de Economía. Como en la anterior es paritaria (19 mujeres y 18 hombres). La dirección contó con el apoyo del 92,6% de los delegados, casi cinco puntos menos que el que logró Chaves como secretario general.

Pero Chaves, reelegido secretario general por quinta vez -lo que le llevará a marcar el récord de permanencia en el puesto (18 años)-, rompió una de sus pautas de no mezclar las responsabilidades orgánicas con las institucionales. Igual que no quiere que haya secretarios generales en el Gobierno andaluz -con la excepción del jiennense Gaspar Zarrías-, tampoco le gusta el camino a la inversa. Algo más de la mitad de la nueva dirección -19 de un total de 37- ejercen responsabilidades institucionales. Lo más destacado es la presencia de las consejeras de Gobernación, Clara Aguilera, y de Medio Ambiente, Cinta Castillo; tres presidentes de Diputación (los de Huelva, Jaén y Málaga); ocho alcaldes, tres concejales y dos directores generales de la Junta.

El debate sobre la institucionalización del PSOE siempre ha sido un banderín de enganche y la excusa perfecta para las disputas internas, por parte de quienes mantienen que la organización se amodorra en la inercia gubernamental. La explicación de algunos dirigentes sobre la presencia de las dos consejeras como vocales -algo insólito en el PSOE andaluz- es la valía de su trabajo en la ejecutiva saliente.

También especialmente numerosa es la presencia de responsables municipales. Oficialmente se explicó por la importancia que el debate local tendrá en esta legislatura, donde los socialistas se han comprometido a resolver de verdad la financiación de los ayuntamientos. Tampoco hay que perder de vista que pretenden contrarrestar la bandera municipalista que muestra el PP.

Chaves conformó una ejecutiva con presencia de todas las provincias, donde fueron inevitables las lecturas internas en clave exclusivamente local en función de la cantidad más que de la calidad.

Especialmente delicada puede resultar a medio plazo la decisión de Chaves de incluir a Emilio Carrillo como vocal de la ejecutiva regional, algo que los críticos de Sevilla enfrentados al secretario general, José Antonio Viera, no dudaron en calificar de "terrorismo orgánico". Carrillo, delegado de Urbanismo y alienado con Viera, acaba de ser destituido por el alcalde Alfredo Sánchez Monteseirín como portavoz municipal, por lo que su entrada en la dirección se lee como una desautorización a la decisión del alcalde. Monteseirín, además, sale del comité federal (el máximo órgano entre congresos), aunque estará en el comité director.

También en Málaga, la única provincia que acudió con dos delegaciones al congreso regional, los críticos se sintieron dolidos con la dirección regional. Además de no ver reflejadas sus aspiraciones, se dio una circunstancia muy similar a la de Sevilla, al entrar en la ejecutiva la ex viceconsejera de Turismo Ana Gómez, el único cargo de la anterior legislatura que cesó el consejero, Luciano Alonso, líder del sector crítico malagueño. Alonso sale además del comité director.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 14 de julio de 2008