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El nuevo 'túnel de la risa' ahorra 10 minutos por trayecto a los pasajeros

El tramo, que une Atocha y Chamartín, abre con un año y medio de retraso

Desde hoy ya se puede hacer uso del nuevo túnel de la risa, que ahorra 10 minutos de trayecto a los usuarios de las líneas de Cercanías C3 (Aranjuez) y C4 (Parla). Hasta ayer, ir de Parla a Chamartín costaba 47 minutos; con el nuevo túnel son 38. Desde Aranjuez, el tiempo se ha reducido de 65 a 55 minutos. El nuevo tramo beneficia a 250.000 personas que no tienen que bajarse del tren, lo que, a su vez, supone una descongestión de los andenes de Atocha.

Las obras han costado 230 millones más de lo previsto

Pero la apertura ha llegado tarde, con un año y medio de retraso y 230 millones más de lo previsto. Inicialmente, la obra, que empezó en noviembre de 2003, iba estar finalizada en 2007 e iba a costar 320 millones. Pero tanto el presupuesto como el tiempo se han incrementado "porque se ha topado con suministros, como bolsas de agua y gas, que han complicado las obras, y restos arqueológicos que la han paralizado durante 11 meses", asegura Fomento. Todavía queda la apertura de la estación de Sol, prevista para mediados del año próximo.

Los incidentes y los cortes se han sucedido desde que empezaron las obras. Como el socavón de 10 metros en Fuencarral a principios de 2005, la excavadora que por error se metió en la línea 6 de metro en 2006, o el agujero que provocaron las obras de Sol en el suburbano en marzo. Todo ello ha ocasionado enfrentamientos entre el Ministerio y el Gobierno regional, palpables en la inauguración de ayer, a la que acudieron la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre. Casi ni se miraron.

Estuvieron acompañadas por dos alcaldes de la región: el de la capital, Alberto Ruiz-Gallardón, y el de Parla, Tomás Gómez, que además es el secretario general de los socialistas madrileños.

"Nosotros somos invitados de piedra", bromeó uno de los miembros de la comitiva popular, para quien la elección de la ciudad de Parla como punto de partida de la inauguración tenía la intencionalidad política de que Gómez estuviera en el acto. Según Fomento, salieron de Parla porque su estación, de la línea C4, es una de las beneficiadas por el nuevo túnel.

Para poder ver a los cuatro responsables políticos juntos, los periodistas tuvieron que estirarse, porque Fomento estableció un perímetro de seguridad de 10 metros. Sólo los medios gráficos pudieron acercarse para fotografiarlos. Una de las instantáneas a la entrada de la parada de Nuevos Ministerios mostraba a Gómez y a Álvarez a la izquierda charlando; a su lado, Aguirre con la mirada al frente, y junto a ésta, Ruiz-Gallardón mirando al lado contrario.

En el acto sólo habló la ministra de Fomento. En su discurso, Álvarez hizo referencia a los 40 años que tardó en construirse el primer túnel de la risa, lo que le llevó a merecer el nombre que ostenta. "Pretendemos que éste sea el túnel del orgullo y de la modernidad de Madrid", dijo. Aguirre, pocos minutos después, en declaraciones a los medios, acusó al Gobierno central de no hacer una sola inversión en Madrid: "Esta obra fue licitada, adjudicada y comenzada por el ministro [Francisco] Álvarez Cascos [responsable de la cartera de Fomento en la segunda legislatura del PP]".

Pero ahí estaba David Lucas, portavoz municipal del PSOE, que se escapó del pleno extraordinario, propuesto por él mismo, sobre el caso Funeraria, para defender al Gobierno central. La apertura, dijo, ejemplifica el "esfuerzo inversor" que el Gobierno hace en la capital. Unos momentos antes se había pronunciado también Tomás Gómez, que dijo que el túnel supone un "antes y un después".

En cuanto dejaron constancia de su criterio, los dirigentes políticos se marcharon. En el copioso ágape quedaron básicamente azafatas, periodistas y miembros de la organización.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de julio de 2008