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El PP catalán prepara el relevo de las cúpulas provinciales

Sánchez-Camacho, decidida a conseguir candidaturas de consenso

La nueva cúpula del Partido Popular (PP) de Cataluña parece haber aprendido la lección después del toque de alerta que le transmitieron los compromisarios durante el congreso del pasado fin de semana. Entre los meses de octubre y noviembre, los populares deben renovar los cuatro presidentes provinciales y sus respectivas ejecutivas, y la flamante presidenta, Alicia Sánchez-Camacho, no quiere sorpresas, ni mucho menos una revuelta territorial que pondría en jaque su liderazgo al frente del partido. De ahí que Sánchez-Camacho pretenda ir con tiento en este proceso de renovación y alejar al máximo el fantasma del nombramiento a dedo. Consenso será la máxima que dominará las negociaciones.

La presidenta quiere diálogo para no alimentar el sector de Nebrera

El congreso del PP catalán supuso un punto de inflexión en las ya de por sí complicadas relaciones entre la dirección nacional y la militancia. Los compromisarios se rebelaron por la última injerencia de Génova -sede nacional del PP- en el proceso precongresual obligando a Daniel Sirera y Alberto Fernández Díaz a renunciar a sus candidaturas. El nombre de Sánchez-Camacho, por mucho que se esfuerce en negar este extremo, se interpretó como una imposición de Génova. La consecuencia fue el 43% de los votos para la candidatura crítica de la parlamentaria Montserrat Nebrera.

La dirección nacional recibió durante en este fin de semana más información de primera mano sobre la dramática situación del PP catalán, en permanente crisis de liderazgo, que en la infinitud de conversaciones que mantuvo con dirigentes y representantes del partido en Cataluña antes del cónclave. La vicesecretaria de Organización, Ana Mato, vio a una militancia dividida en familias con enemistades ancestrales y ávida de estabilidad. Pero sobre todo percibió la necesidad acuciante de renovación y de entrada de dirigentes jóvenes que proporcionen una nueva imagen al partido.

Sánchez-Camacho pretende dar un nuevo impulso al partido aprovechando la celebración de los congresos provinciales. La parlamentaria Dolors Montserrat lleva años al frente del PP en la provincia de Barcelona, igual que el reusense Miguel Ángel López Mallol, un histórico en Tarragona. Ambos pertenecen al sector comandado por los hermanos Fernández Díaz y se rebelaron contra la presidencia de Daniel Sirera. En Girona, el PP está en manos de una gestora, y en Lleida, la presidenta, María José Horcajada, se enfrenta al contrapoder del diputado Ignasi Llorens.

La presidenta regional se ha dado tres meses para visitar y hablar con el territorio y promover candidaturas de consenso que logren pacificar, en la medida de lo posible, los distintos sectores. "Alicia no quiere imponer nada porque supondría alimentar los argumentos del sector crítico. O sea que todo va a ser diálogo", comentan desde la formación catalana.

El principal escollo con el que puede encontrarse Sánchez-Camacho será la predisposición del sector crítico de Nebrera a presentar batalla en las provincias y concurrir con candidatos alternativos. De momento, Nebrera no ha desvelado sus intenciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de julio de 2008