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Reportaje:WIMBLEDON 2008 | Un pulso de leyenda

"Rafa es el número uno"

Santana, campeón hace 42 años, dice que el mallorquín es "un estandarte para la juventud" y que la mentalidad de los españoles en hierba "ha cambiado"

Manolo Santana pensó que el primero sería Carlos Moyà. Luego que sería Feliciano López. Y finalmente fue Rafael Nadal quien llegó con su pesado andar, ganó Wimbledon, y acabó con la soledad del único español campeón del cuadro masculino del torneo (1966). "Estoy como loco", confiesa Santana con sus gafas de surfero y su distintivo de campeón enganchado a la solapa de la americana. "No sé lo que hay por ahí arriba, pero no me quería ir sin que ganara otro español", continúa. "Al contrario, siempre he intentado motivar a los españoles. Al que me ha preguntado le he contestado, y al que no, no le voy a meter una pistola en el pecho. Rafa se merece ganar aquí. Yo soy un poco el pionero de todo. Gané Roland Garros, y luego lo hicieron otros. Gané el Abierto de Estados Unidos, y diez años después lo hizo Orantes. Gané aquí y, desgraciadamente, lo que en otros sitios han sido unos pocos años aquí han sido 42. Lo normal es que un jugadorazo como Rafa haya ganado".

El éxito de Nadal no puede entenderse sin el de Santana, que derribó barreras

"No hay nadie que juegue como él. Es tan bueno porque sabe desconectar"

Santana dejó ayer de ser el jugador más laureado del tenis español. Nadie ha ganado más títulos grandes en España que Nadal (5). Y, aún así, su éxito no se puede entender sin la figura de Santana, que derribó barreras y popularizó su deporte en una España todavía en blanco y negro. A los dos campeones no les une sólo el tenis. El Madrid y el reconocimiento mutuo también hacen mucho.

"Rafa va a ser un estandarte para la juventud", reflexiona el campeón, que ya ha cumplido los 70. "Todos van a decir: 'si Rafa lo ha ganado, por qué no vamos a poder ganarlo nosotros'. Conmigo no pasó eso. Se conformaban ganando Roland Garros", prosigue. "Le aprecio como tenista y le quiero mucho como persona. Pese a tener edades totalmente distintas tenemos esa relación que a un hombre de mi edad le hace feliz: soy amigo, no consejero. Me ve como Manolo. Hablamos mucho de fútbol. Estuve con él en el vestuario y hablamos de Cristiano Ronaldo, de si nos lo vamos a traer o no

de que mi defensa favorito, Alves, se lo ha llevado el Barça... y de que eso a mí me preocupa bastante, porque es el mejor".

¿Y de tenis? "Le he comentado que me sorprende una cosa: los zurdos, si no evolucionan, tiran el 80% de las bolas al centro, a la t, cuando sacan a la derecha. Los buenos zurdos, no. Rafa lo está haciendo con un giro de muñeca muy difícil, porque para él no es natural".

Hablan Santana y Nadal de fútbol, como hicieron en la víspera de la primera final del mallorquín, en 2006, cuando todos los planetas se habían alineado para su triunfo: un español volvía a disputar el título justo 40 años después del triunfo de Santana.

"Por eso", cuenta el madrileño; "la victoria de Nadal se prevé desde hace dos años. Desde entonces vi que cambiaba la mentalidad del resto de los españoles. Ahora hemos ganado dos torneos de hierba. Yo estoy como loco con su victoria", añade. "No entiendo ni comparto el sistema de puntuación de la ATP. Ahora mismo, Rafa es el número uno. Gana aquí y no lo es. 'Son las reglas', me dicen. Pues algo no funciona y hay que modificarlo si quien gana Roland Garros, Queen's y Wimbledon el mismo año no es el número uno".

Santana domó la hierba viviendo largos meses en Inglaterra; subiéndose a decenas de trenes para viajar de torneo en torneo; y escuchando atentamente los consejos de sus amigos australianos, los reyes del pasto. Hoy, el madrileño mira a Nadal, valora su juego en hierba, y se sorprende. "No hay nadie que juegue como él", dice. "El tío viene aquí desde París, gana Queen's, se va a Mallorca a pescar y a ver a la novia, y vuelve a Inglaterra tan fresco. En mi etapa venías un mes antes, pensando 'este es mi año, mi año'. Rafa es tan bueno porque sabe desconectar en el momento oportuno. Puede desarrollar su tenis en pista cubierta, sobre pista dura, de tierra y hierba. Dicen que si ahora es más lenta o no. Y yo digo, 'mire usted, lenta o no, jugar aquí es dificilísimo'. Lo dice uno que lo ha mamado".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de julio de 2008