Reportaje:

La Academia dedica el Día das Letras a Ramón Piñeiro

La institución reconoce "su entrega desinteresada a la cultura gallega"

El Día das Letras Galegas 2009 será dedicado al galleguista e intelectual Ramón Piñeiro. La Real Academia Galega acordó ayer rendir homenaje a una figura tan reconocida como controvertida por considerar que "la dedicación total y desinteresada de su vida en defensa de Galicia y su cultura debe ser una referencia moral indiscutible para las nuevas generaciones".

Piñeiro (Láncara 1915-Santiago 1990) no tiene mucha obra publicada, pero sus escritos sobre la filosofía de la saudade o sus traducciones de libros de Pokorny y Heidegger fueron "pasos decisivos en la normalización del gallego", subraya la Academia, y para lograr que dejase de ser sólo "un idioma rural y poético" como pretendían los intelectuales españoles de la posguerra. En su acuerdo plenario de ayer, la institución destacó también la labor de Piñeiro como director literario de la editorial Galaxia, su colección Grial o la revista cultural del mismo nombre, ya que posibilitó la publicación de muchos libros en gallego antes de la Transición.

El activismo de Ramón Piñeiro durante la dictadura a favor de una resistencia cultural frente a quienes propugnaban luchar contra el franquismo en el terreno político le valió muchos detractores, al igual que su batalla por conseguir que todos los políticos gallegos, independientemente de su ideología, asumiesen el galleguismo. Para el nacionalismo de izquierdas, Piñeiro era un conservador. Ayer, participaron en el pleno de la Real Academia un grupo de opositores a Piñeiro encabezados por Xosé Lois Méndez Ferrín.

El escritor Xosé Filgueira Valverde era otro de los candidatos en liza pero, según fuentes de la institución, no hubo mayor debate en la decisión de dedicar el próximo Día das Letras Galegas a Ramón Piñeiro. "Hizo del gallego patrimonio común por encima de opciones de partido", sostienen los académicos en su acuerdo tras reseñar "la importante labor socrática" de Piñeiro con sus conversaciones entorno a su famosa mesa-camilla de su casa compostelana, por la que en la clandestinidad o ya en los albores de la democracia pasaron desde Xosé Manuel Beiras, Xaime Illa Couto o Gerardo Fernández Albor. Este último, al frente de Alianza Popular, contó, para su investidura como primer presidente de la Xunta, con el voto a favor de Piñeiro, entonces diputado independiente elegido en las listas del PSdeG. Académico numerario desde 1967, Piñeiro participó en la creación en 1983 del Consello da Cultura Galega, una institución que presidió hasta su muerte, siete años después.

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