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Las Cortes amordazadas

Finalizado el segundo período de sesiones de las Cortes en la actual legislatura, sólo un balance: el PP ha subido un grado sus muestras de menosprecio y prepotencia, y ha dado una vuelta de tuerca en el proceso paulatino de amordazamiento del Parlamento. Las iniciativas de la oposición caen o se pierden de forma sistemática, el Reglamento se interpreta a la carta, y las ausencias de los consejeros, y sobretodo del presidente, son la tónica.

Hemos asistido a un período de sesiones caracterizado por la reducción al mínimo de las convocatorias del pleno, el sectarismo en la aplicación del Reglamento, las excusas burdas para hacer callar a la oposición y dificultar su tarea, la descarada falta de respuesta a las interpelaciones, la utilización de la institución para practicar la política partidista de la demagogia, el victimismo y la confrontación, las trampas políticas amparadas por la mayoría del PP en la Mesa, etc.

Y buena parte de la actividad parlamentaria la ha acaparado el PP siempre para instar al Gobierno de España a hacer o dejar hacer esto y aquello, a criticar al presidente de todos los españoles, a loar las virtudes de Camps, o a cambiar las reglas del juego para remover cargos de las instituciones de la Generalitat elegidos hasta ahora por dos tercios de las Cortes. La cámara autonómica de representación la ha convertido el PP en una caja de resonancia de su política banal y sensiblera, una actitud tremendamente grave.

El Parlamento y sus funciones están desvirtuadas por una mecánica perversa y peligrosa que erosiona el derecho de la representación popular a controlar la acción de gobierno. Es imposible acceder a través de las Cortes a la información que tiene la Administración autonómica sobre determinados gastos, cumplimiento de obligaciones legales, contratos sospechosos, origen y destino de la deuda, incumplimiento de anuncios o acuerdos de pleno relativos a servicios públicos, dependencia, vivienda protegida, dotaciones educativas o sanitarias, prestaciones, etc. En la tribuna todo acaba igual: la culpa es de Zapatero, el nombre propio que más aparece en los libros de sesiones. Y ahí acaban todas las explicaciones.

Se han distraído las prioridades, y mientras se organizan encuentros religiosos de costes multimillonarios o carreras de coches, la Generalitat ha sido incapaz, por ejemplo, de fijar ayudas para el cuidado de personas ancianas en el ámbito familiar, de atender todas las prestaciones que tiene la obligación de financiar el sistema de salud, de hacer frente a la falta de dotación de profesionales que asistan a los menores con necesidades educativas especiales, de dotar en los centros docentes de los equipamientos necesarios, y ni siquiera de construir los suficientes centros docentes. Y lo peor es que aún no hemos podido averiguar, por citar sólo un caso, el coste de la V Encuentro Mundial de Familias.

En vez de eso, el Consell está obstinado en impedir la aplicación de leyes estatales como la de Dependencia o la implantación de la asignatura de Educación para la Ciudadanía, y en boicotear inversiones estatales como la del desdoblamiento de la carretera N-340 en Castellón o la prolongación de la A-7 hasta Tarragona.

Una pregunta tan sencilla como la de explicar los motivos por los que RTVV no ha informado en ningún momento de la crisis interna del PP, no ha tenido respuesta, a pesar de la insistencia. Ha acabado el período de sesiones, sin respuesta. Con un poco de suerte para el PP, tras el verano ya nadie se acuerda de su crisis interna.

Isabel Escudero es diputada autonómica del PSPV-PSOE y vicepresidenta segunda de las Cortes.

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