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El Museo de Bellas Artes compara la obra de Orazio y Artemisia Gentileschi

La pintura 'Judith y Olofernes' permanecerá tres meses expuesta en Bilbao

Artemisia Gentileschi (Roma, 1593-Nápoles, 1652) aprendió el oficio de pintora de la mano de su padre Orazio (Pisa, 1563-Londres, 1639), uno de los artistas más próximos a Caravaggio, en un momento en el que el trabajo de las mujeres dificilmente superaba los prejuicios sociales que relegaban su reconocimiento. En su época su pintura fue respetada, pero la historia olvidó su nombre, que quedó a la sombra del legado artístico de su padre hasta que bien entrado el siglo XX. El Museo de Bellas Artes de Bilbao presenta desde ayer la obra Judith y Holofernes (c. 1612-13), de Artemisia, cedida por el Museo Nacional de Capodimonte, de Nápoles (Italia), junto a Lot y sus hijas (c.1628), de Orazio, una pintura de su colección.

La pintura cedida se expone sin su marco original, de gran valor

Judith y Holofernes permanecerá expuesta en el museo bilbaíno hasta finales de septiembre, en una cesión temporal que se inscribe en el programa La obra invitada, que desde hace siete años promueve la presencia de piezas procedentes de otras colecciones con el objetivo de enriquecer los fondos propios.

En Judith y Holofernes Artemisia representó con todo su dramatismo el pasaje bíblico en el que Judith, una viuda hebrea, joven y rica, clava una daga en el cuello del general asirio Holofernes, que asediaba con su ejercito la fortaleza de Betulia. Los estudios más recientes interpretan la obra en clave autobiográfica, vinculando su dramatismo con la violación que la artista sufrió cuando contaba con 19 años. Ahora se muestra junto a la pintura Lot y sus hijas, un ejemplo de la plenitud de Orazio Gentileschi en su etapa de pintor en la corte de Londres. Esta obra pertenece al Museo de Bellas Artes desde 1924.

La pintura de Artemisia ha llegado a Bilbao sin su marco original, una pieza de extraordinaria calidad. La conservadora del museo de Bellas Artes, Ana Sánchez-Lassa, lamentó que no se pueda disfrutar en Bilbao de la obra con su marco original, pero recordó que su retirada es una práctica habitual en las cesiones temporales para evitar riesgos de conservación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de julio de 2008