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La Xunta eliminará las construcciones que afean las Illas Atlánticas

"Habrá comprensión, pero ni un milímetro de concesiones", avisa Medio Ambiente

"Pegote" fue la palabra que usó ayer el conselleiro de Medio Ambiente, Manuel Vázquez, para definir las construcciones de cemento y ladrillo que estropean el paisaje de las islas del Parque Nacional das Illas Atlánticas, que ayer, por fin, fue transferido a la Xunta. Pegote era el monolito de Cíes, erigido en 1961 para celebrar los 25 años de la victoria de Franco, y pegotes son algunos negocios y algunas viviendas particulares, algunos muelles y algunas otras infraestructuras que pueblan las islas. Ahora, la Xunta elaborará un "plan de tipología", una normativa que obligará a los usuarios y propietarios a deshacer, reformar y restaurar sus edificaciones para que cumplan con una determinada estética tradicional, integrada y, en lo posible, mimetizada con el paisaje.

En un año, dice el conselleiro, deberán estar solucionadas muchas de estas cuestiones para que el parque nacional se convierta en modelo de gestión, conservación y uso para los demás parques de España. Las Illas Atlánticas, que a lo mejor, en octubre, ya no se llaman así, serán "una joya de la corona" para la Administración gallega, que está dispuesta a "abordar con todas las consecuencias" los problemas más "espinosos" del espacio protegido, como es el de los colonos de Ons.

Por el caso de Ons, las Illas Atlánticas son, junto con Picos de Europa, el único parque nacional poblado por hombres. A partir de octubre se revisará la situación catastral de las 82 casas y las fincas que hoy defienden como suyas los vecinos de la isla. Se intentará descubrir quiénes usan realmente las casas y quiénes hacen negocio con estas edificaciones, que legalmente son propiedad de la Xunta. Se definirán los derechos y los deberes de estos 101 vecinos y, advierte el conselleiro, en las negociaciones que se entablen tanto con los colonos de Ons como con las personas que explotan otros negocios en las islas, "habrá toda la comprensión del mundo, pero ni un milímetro de concesiones".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de julio de 2008