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Purga en el Gobierno regional

Paso a paso del diseño de una crisis de gobierno

Aguirre fraguó durante semanas la remodelación.- El consejero Prada da el portazo.- Beteta recibió la oferta el lunes

Esperanza Aguirre lleva fraguando desde hace semanas la crisis de gobierno que se precipitó en la noche del miércoles. No lo consideró oportuno con anterioridad al congreso del PP, por razones de estrategia política, pero tenía claro que debía hacerlo antes del verano, según fuentes de su equipo de confianza.

De hecho, la presidenta de la Comunidad de Madrid lleva sondeando desde hace tiempo a posibles candidatos para integrar su Gabinete, como a los diputados nacionales Juan Costa y Manuel Pizarro, que rechazaron la oferta. Uno de los objetivos de esta remodelación, apenas un año después de que fuera nombrado, es impulsar el Gobierno regional.A principios de esta misma semana, una vez finalizado el congreso del PP, Aguirre tenía ya en la cabeza la mayoría de los nombres y la estructura de su nuevo equipo. El mismo lunes anuncia al entonces portavoz del PP en la Asamblea, Antonio Beteta, que cuenta con él para encabezar una gran consejería que aúne las competencias de Hacienda y Economía. El objetivo es convertir al senador por designación autonómica en el Pedro Solbes del Gobierno regional. Él acepta, aunque se queda con las ganas de convertirse en vicepresidente.

La presidenta explicó su decisión a los consejeros durante dos horas

"¿Dónde está Prada?", preguntan los asistentes a la toma de posesión

No es el único que conoce los planes de la presidenta. También Francisco Granados, consejero de Presidencia e Interior, que ahora suma la cartera de Justicia de Alfredo Prada, sabe con antelación que aumentará sus competencias. No es raro, porque en el último año se ha convertido en uno de los hombres de confianza de la presidenta regional.

Pronto la cuestión es saber cuál sería el momento adecuado para hacer el anuncio. El temor a que la noticia de la remodelación se filtrara, más la intención de que los nuevos consejeros tengan cierto rodaje antes de que llegue agosto y se paralice la actividad del Gobierno regional, llevan a pensar en anunciarlo esta misma semana.

Por otro lado, Aguirre había prometido el 19 de junio que el siguiente Consejo de Gobierno (el de ayer) aprobaría un plan de austeridad. No había más plazo para presentar una crisis justificada en el adelgazamiento del Gobierno regional. Anunciarlo esta semana permitía además contar con un pleno más en la Asamblea para cerrar los nombramientos, incluido el del nuevo portavoz del PP, David Pérez, viceconsejero de Empleo y Mujer, pero que como portavoz adjunto en la legislatura pasada ha sido criado a los pechos de Beteta.

La agenda de Aguirre fijaba un acto con los Príncipes para el miércoles por la tarde. Poco antes se reúne con su vicepresidente, Ignacio González, y entre los dos deciden no esperar más. Cuando la presidenta regresa del acto oficial, comienza a llamar por teléfono a los consejeros con nuevas competencias. Los primeros en verla son Ignacio Echeverria, que irá a Transportes; Anabel Mariño, que junto a Vivienda asume Medio Ambiente y Ordenación del Territorio; y Engracia Hidalgo, que pasa de Hacienda a Familia y Asuntos Sociales. Los convoca en la sede de la presidencia en la Puerta del Sol. Durante las dos horas siguientes irá recibiéndolos. Después hará lo propio con los consejeros salientes: Manuel Lamela, Alfredo Prada, Beatriz Elorriaga, Fernando Merry del Val y Gádor Ongil.

La mayoría de estos últimos encaja bien la marcha e incluso le agradece a la presidenta la confianza del último año. Además, todos reciben ofertas relacionadas con la Administración autonómica, aunque no se las toman de la misma manera. Tres de ellos las aceptan, uno aún se lo piensa y, el tercero se niega a quedarse bajo las órdenes de la presidenta regional.

Elorriaga y Ongil, amigas íntimas de Aguirre, reciben con agrado ser senadoras por designación autonómica. Merry del Val, que había solicitado su marcha, será vocal en el Consejo Consultivo de la Comunidad. Lamela escucha dos ofertas, una de ellas relacionada con Cajamadrid. Pero prefiere reflexionar sobre su futuro y aún no ha dado el sí a ninguna. Ayer aseguró que está dispuesto a aceptar "una actividad a tiempo parcial en el ámbito económico financiero". No aclaró cuál. Pero fuentes del Gobierno regional aseguran que se trata de un puesto como consejero de Cajamadrid.

Sin embargo, hasta finales de 2009 no está prevista la renovación del Consejo y, por tanto, para el nombramiento de Lamela haría falta que dimitieran de sus cargos los dos consejeros nombrados a propuesta del PP, según fuentes de dicho consejo. No parece probable, porque se trata de Ricardo Romero de Tejada y Miguel Blesa, el presidente de la entidad.

La reunión de Aguirre con Prada es la que más se alarga. El ya ex vicepresidente sale del encuentro visiblemente enfadado y sin parar de fumar. Según relataría después la presidenta, Prada no acepta las ofertas de Aguirre y asegura a ésta que es una persona que se ha quedado huérfana muy joven y eso en su vida privada no le ha impedido llevar adelante sus proyectos. Una versión que él no ha corroborado.

El ex vicepresidente decide entonces no prestarse a nada más y opta por no acudir a la mañana siguiente al acto de toma de posesión del nuevo Ejecutivo. Sólo coge el móvil a contadas personas. "¿Dónde está Prada?" es la pregunta que se repite entre los estupefactos asistentes al acto. "Haciendo cajas", contesta con malicia uno de ellos.

La ausencia de Prada lo convierte en el protagonista. Pero Aguirre no se da por enterada. Celebra una multitudinaria rueda de prensa y, cuando se le solicita una interpretación por su falta, contesta: "No puedo decírselo. No he hablado con él esta mañana". La presidenta ha pasado página, tras la vendetta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 27 de junio de 2008