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"Pensamos que Barrientos era un fanfarrón, pero no un chorizo"

El PSOE autorizó pactar con ex gilistas en Estepona para "otro urbanismo"

El pacto que en junio de 2003 llevó al socialista Antonio Barrientos a la alcaldía de Estepona (Málaga) de la mano de antiguos ex gilistas bajo las siglas del Partido de Estepona (PES) se ha revelado como algo tóxico, pegajoso y contaminante. La alianza fue autorizada por la dirección del PSOE andaluz con la aspiración de convertir Estepona en un escaparate de que en el litoral andaluz era posible hacer un urbanismo sostenible, ordenado y ejemplificador. Al menos esas fueron las explicaciones que dio la entonces viceseretaria general y actual consejera de Obras Públicas, Mar Moreno, quien aseguró que en la decisión pesó el hecho de demostrar un urbanismo "distinto al de la especulación y al desarrollismo". "Tenemos la ocasión de hacer las cosas de otra manera desde un municipio referente de la Costa del Sol", argumentó.

El pacto suscitó muchas controversias internas, hasta el punto de que el presidente de la Junta y secretario general del PSOE andaluz, Manuel Chaves, hizo público el repelús que generaba el acuerdo, pero que aprobaron aunque fuera con la nariz tapada. "No me gusta ese pacto. Pero también tengo muy claro que la mayoría socialista tiene que ser la garantía de que el desarrollo urbanístico de Estepona tiene que ser modélico para el resto de la Costa del Sol. Es una exigencia inexcusable por mi parte y por parte del partido socialista", djo Chaves en una entrevista publicada el 30 de junio de 2003 en EL PAÍS. A continuación aclaraba: "Asumo que alguien me pueda poner de manifiesto esa contradicción".

A la vista de los delitos en los que han podido incurrir Antonio Barrientos y otros cuatro concejales socialistas (prevaricación, cohecho, tráfico de influencias, blanqueo de capitales...) y a toro pasado, la reflexión que se instala en el PSOE es otra. "La primera lección que debemos sacar es que no se puede pactar con socios indeseables porque te contaminan", asegura una de las fuentes consultadas. "Hay que dejar el tacticismo", añade en alusión a que cuando el PSOE dio luz verde a la alianza lo que primó era no dejar la alcaldía en manos del PP y meter una potente cuña socialista en la Costa del Sol, que a la postre se ha podrido.

La consternación en el PSOE por este episodio de corrupción es absoluta. "Considerábamos que era un fanfarrón, pero no un chorizo", afirma otro dirigente socialista en alusión a las controversias que Barrientos mantuvo con la dirección socialista durante su mandato con el PES.

Quizás la pregunta que más está escuchando el secretario de Organización del PSOE, Luis Pizarro, es cómo no se percataron de lo que sucedía y por qué propusieron de nuevo a Barrientos como candidato. "El PSOE no es un partido policial, partimos del hecho de que todos los militantes son honestos. Las asambleas proponen a los candidatos y las direcciones superiores no son miembros de la Santa Inquisición ni actúan por que les guste más o menos una persona", afirmó.

Pizarro reconoce los "desencuentros muy importantes" que la ejecutiva del PSOE andaluz mantuvo con Barrientos, pero también recuerda que en las tres ocasiones en las que interveno para frenarle proyectos siempre dio marcha atrás. Así ocurrió en diciembre de 2005, cuando tras una llamada al orden el alcalde desconvocó el pleno que se iba a celebrar 48 horas antes de la entrada en vigor de la ley que prohibe a los ayuntamientos cobrar dinero por anticipado de convenios urbanísticos para aprobar un paquete de acuerdos con los que ingresaría 24 millones.

Tres meses más tarde frenó la pretensión de recalificar 662.000 metros cuadrados del parque de la naturaleza Selwo; y en julio de 2006 una nueva llamada a capítulo impidió que encabezara una manifestación contra el Plan de Ordenación del Territorio de la Costa del Sol.

Las discrepancias finales con el PES, las promesas de no volver a pactar con él jamás y las buenas expectativas electorales hicieron que nadie en el PSOE cuestionara la candidatura de Barrientos en 2007. En palabras de la secretaria provincial, Marisa Bustinduy, hizo una "magnífica" gestión y dio "buenas muestras de lealtad a las normas que el partido establece en materia urbanística".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 20 de junio de 2008