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El filial del Barça regresa a Segunda B

Guardiola, que será presentado mañana como técnico del primer equipo, asciende a la categoría de bronce tras apear al Barbastro

Con el balón por bandera y un fútbol tan vistoso como delicioso, el Barça B liquidó al Barbastro para obtener el ascenso a la Segunda División B (0-2, en la ida; 1-0, en la vuelta). Ágil de cabeza y preciso con los pies, el filial remueve el cuero con una fluidez vertiginosa, con unos automatismos que resuelven cualquier entuerto que plantea el rival. El Barbastro fue un espectador del torrente ofensivo que destila el equipo de Guardiola. Cumplió sus deberes el técnico, que mañana será presentado como el entrenador del primer equipo. "No entiendo eso de formar jugadores sin ganar", indicó Guardiola. No falló.

Para Guardiola la defensa se entiende desde el ataque. Así, la zaga da tres pasos hacia delante al tiempo que los medios y los delanteros se reagrupan en posiciones avanzadas. La explosión es ofensiva; las jugadas se construyen desde atrás, el balón pasa por las líneas con verticalidad pero seguro, y termina en una de las alas, donde los extremos, bien abiertos, sacan centros a mamporro. El punta, entonces, se relame en el punto de penalti a la espera de las asistencias. Ante el Barbastro conectó un par de ellas, pero se le desvió la mirilla. Resultó una deficiencia insustancial para el Barça, que trabaja todos los registros, desde las jugadas a balón parado hasta el juego interior. Víctor Vázquez, trescuartista inagotable de pase soberbio, tomó la manija. Y cuando se atrevió con un disparo desde el balcón del área, decidió la eliminatoria.

Repleto el Mini -los socios y los menores de 14 años no pagaron entrada y los aficionados abonaron un euro-, no falló el Barça B. El equipo sobre las individualidades, aval y aperitivo de Guardiola. "Hemos sido un equipo. Con este ascenso, soy feliz como pocas veces", reconoció.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 16 de junio de 2008