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CARTAS AL DIRECTOR

Cierre patronal

En primer lugar, no me gusta llamar "huelga" a lo que es un "cierre patronal" de los transportistas. No se trata de reivindicaciones laborales a un patrono, sino de forzar la ruptura de los contratos con los cargadores introduciendo nuevas cláusulas que permitan la repercusión automática del aumento de costes. Además de exigir "precios mínimos" (y por qué no también máximos), lo que supone una ruptura de la libre competencia, con la que seguro habrá una mayoría de acuerdo. Para ello están tomando como rehenes a los ciudadanos al no permitirlos circular libremente por las carreteras. Las consecuencias de este conflicto deberían derivar sólo en un desabastecimiento, pero no en un colapso del tráfico rodado que contraviene varias normas del Código de Circulación, cuyos autores espero serán debidamente denunciados y sancionados.

En una huelga legal se pueden establecer servicios mínimos que aquí no se aplican porque no es una huelga. Y para manifestarse por la vía pública hay que pedir los correspondientes permisos, lo que no he leído ni oído en ninguna información sobre el conflicto. Las autoridades, además de negociar, deberían exigir el cumplimiento de las leyes, en todo momento y a todos los ciudadanos por igual.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de junio de 2008