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La Ejecutiva Federal se desmarca de los candidatos a liderar el PSOE en Valencia

Se reviste de exquisita neutralidad pero, en el fondo, subyace una profunda duda respecto a si los candidatos que han surgido son adecuados. Ésta es la actitud que ha tomado la dirección del PSOE ante los candidatos que van surgiendo en la federación valenciana y que aspiran a liderar el socialismo de esa comunidad autónoma. El PSPV- PSOE celebrará su congreso en septiembre, 11 meses después de la dimisión de su último secretario general, Joan Ignasi Pla, y de que las riendas las tomara una comisión gestora presidida por el ex presidente de la comunidad Joan Lerma.

Tres aspirantes optan a presidir el PSPV en el congreso de septiembre

Desde que Lerma y su partido perdieran las elecciones en el lejano 1995 los socialistas valencianos no han encontrado el norte que les conduzca de nuevo a la victoria. Eso sí, ni en los peores momentos su apoyo social ha bajado del 40% en las generales, como ocurrió el 9-M, y del 35% en autonómicas. Pero, en la otra cara de la moneda, aparece el PP con mayorías absolutas cada vez más abultadas.

Ni el esfuerzo de la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, cabeza de lista por Valencia, ni el apoyo entusiasta de José Luis Rodríguez Zapatero, a las candidaturas socialistas ha servido para alterar la fortaleza del PP. "Tenemos un problema en Valencia y Madrid", repiten en la dirección del PSOE. La solución no es fácil. La dimisión de Pla, por un presunto trato de favor de una constructora en el pago de la reforma de su vivienda, precipitó la crisis, pero no la provocó dado que, tras la derrota de Pla en las autonómicas, él mismo empezó la cuenta atrás en la búsqueda de un candidato.

Desde Madrid se miró con avidez a valencianos relevantes en cargos gubernamentales o de la dirección federal. Todos parecen descartados, por voluntad propia. Desde luego, la secretaria de Estado de Cooperación, Leire Pajín, o la responsable federal de Economía del PSOE, Inmaculada Rodríguez-Piñero, ambos miembros de la gestora.

El ex ministro Jordi Sevilla hace tiempo que decidió no dar esa batalla. No darán paso y, por tanto, no tendrán que afrontar el examen de un partido fraccionado en familias. Los tres aspirantes que sí han dado el paso se presentan con discursos de renovación. Para presentarse, cada uno necesitará el 25% de los avales entre los 550 delegados al congreso. Joaquim Puig, alcalde de Morella, jefe de gabinete de Joan Lerma en la presidencia de la Generalitat, ha empezado una campaña con el cartel de Nuevo Socialismo Valenciano, muy a la manera de la Nueva Vía de Zapatero en 2000.

Jorge Alarte, alcalde de Alaquàs, empezó la campaña con anterioridad, y Francesc Romeu, director de la Fundación Jaime Vera del PSOE, empieza esta semana la suya. Ante los tres, la Ejecutiva Federal calla por el temor de equivocarse en la elección y quedar al descubierto ante el PSOE valenciano que, aunque no gana, aporta votos y muchos diputados al cómputo general. Algunas voces, sin embargo, consideran que Madrid está persuadida de que todavía no han aflorado todos los candidatos, ni siquiera, el que puede tener más posibilidades.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 2 de junio de 2008