Festival de Eurovisión

Los efectos especiales inundan el escenario de Belgrado

Más de 12.000 espectadores abarrotaron anoche el estadio Belgrado Arena para asistir al 53º festival de la canción de Eurovisión. Entre los asistentes, había cientos de eurofans, que se toman el festival muy en serio y lo viven con intensidad. Tanta, que algunos para lograr acreditarse se inventaron productoras o medios de comunicación. Todo vale para colarse en un certamen que genera pasiones, mofa y cachondeo. Hasta Belgrado viajaron unos 15.000 extranjeros entre cantantes, delegaciones, periodistas y fans, según la oficina de turismo de la capital Serbia. Las entradas al estadio alcanzaban en la reventa hasta 600 euros en un país en el que el salario medio ronda los 350 euros.

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Después del conocido himno de Eurovisión, subió al escenario la serbia Marija Serifovic, que cantó el tema con el que venció el año anterior. Los efectos especiales, con fuegos de artificio y llamaradas, colaboraron a animar al ya de por sí colorido festival.

El tradicional presentador de TVE, José Luis Uribarri, manifestó que el festival de este año es el más divertido que ha vivido. Y respecto a Rodolfo Chikilicuatre -que no había actuado aún al cierre de esta edición-, dijo que no había habido un artista que no se hubiera querido fotografiar con él ayer. Uribarri pasó el día releyendo las frases previstas para la ocasión.

Sobre la firma

Carmen Pérez-Lanzac

Redactora. Coordina las entrevistas y las prepublicaciones del suplemento 'Ideas', EL PAÍS. Antes ha cubierto temas sociales y entrevistado a personalidades de la cultura. Es licenciada en Ciencias Económicas por la Universidad Complutense de Madrid y Máster de Periodismo de El País. German Marshall Fellow.

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