La crisis en el Partido Popular

Rajoy, acosado por 200 simpatizantes, responde: "No voy a tirar la toalla"

El líder anima las candidaturas alternativas - Dice a quienes "desde fuera" quieren echarle que fracasarán - "Quiero integrar para tener 12 millones de votos"

Cada día se agrava la situación en el PP. Y, sin embargo, cada día está más cerca el congreso (21 de junio) y el momento en el que Mariano Rajoy, tras ganar la votación, podrá respirar un poco... hasta las siguientes elecciones. Rajoy ganó ayer un día en esa agónica cuenta atrás, pero perdió una batalla de imagen: 200 simpatizantes del PP, exaltados y alentados, según la mayoría de los dirigentes, por la cadena Cope, lograron monopolizar las imágenes de los informativos de televisión.

La fuerza de las imágenes de ese acoso a la sede central de la calle de Génova -parecidas a las tantas veces criticadas del ¿Quién ha sido? que gritaban en la jornada de reflexión de 2004, tras los atentados del 11-M, los manifestantes de izquierda- arrasó con la defensa de Rajoy. Las manifestaciones callejeras, que tanto explotó él mismo en los últimos cuatro años -hasta ocho apoyó el PP contra la política antiterrorista del PSOE- se volvieron en su contra como el día antes lo habían hecho símbolos también explotados como María San Gil o José Antonio Ortega Lara.

"Si nos dejamos dirigir por otros, seremos otra cosa, no el PP", alega

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Mientras en la calle le gritaban "dimisión" y "da la cara" -tuvo que salir por el garaje para evitar agresiones-, el líder del PP trataba de mantener la calma -aunque se le veía más nervioso que de costumbre- en una reunión con dos docenas de alcaldes. El acto estaba previsto dentro de la campaña de contraataque montada por el equipo del presidente para mostrar sus apoyos. Rajoy se rodeó de alcaldes conocidos, y tenía a su derecha al de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, al que dedicó varios guiños. También estaba Carlos Fabra, presidente de la Diputación de Castellón, imputado en delitos de fraude fiscal y hombre fuerte de una provincia con más de 100 compromisarios. El líder exhibía así sus apoyos entre los alcaldes, y el domingo lo hará con los jóvenes en un acto de Nuevas Generaciones.

Rajoy trató de defenderse de los ataques y, sobre todo, garantizar que, pese a las dificultades, no dimitirá. Sin mencionar a San Gil ni a Ortega Lara, que ha anunciado su baja del PP, Rajoy culpó de la situación a los medios conservadores que le están pidiendo la dimisión, en referencia a El Mundo y la Cope: "Si nos dejamos dirigir por otros, seremos otra cosa, no el PP. Este partido tiene la suficiente fuerza como para mantener su independencia".

Rajoy trató de tranquilizar a quienes temen que dimita y desmoralizar a quienes confían en que lo haga. "Voy a presentar mi candidatura, no voy a tirar la toalla, que es lo que pretenden algunos desde fuera. Me siento apoyado por una mayoría del partido", insistió. Pero sobre todo resumió la extraña situación que se vive en el PP en dos frases: "Yo no me estoy enfrentando a ningún candidato. Lo que hay aquí es una serie de personas que están intentando que no me presente, y eso no se va a producir". Fue aplaudido sólo al final, sin excesivo entusiasmo, por unos alcaldes que habían seguido su charla con cara de circunstancias (todos ellos pasaron por delante de la protesta anti-Rajoy para llegar a la reunión).

El jefe de la oposición prácticamente animó a que se presente una candidatura alternativa -de momento sólo se especula con la posibilidad de que lo haga Juan Costa-. "Si alguien quiere presentarse, puede hacerlo, faltaría más. Para mí eso no supone nada desde el punto de vista político ni personal, aunque es obvio que intentaré ganarle en el congreso".

Ya por la tarde en Almería, rodeado de pancartas que rezaban "Almería con Rajoy", se reafirmó en la necesaria independencia del PP, informa María José López Díaz. "Yo quiero un partido independiente, donde las decisiones las tomen sus militantes, y no nadie desde fuera, porque, si lo hiciéramos perderíamos crédito ante la sociedad". El líder popular mostró su dolor por el hecho de que, por la mañana, los 200 concentrados ante la sede del PP hubieran llamado "traidores" a alcaldes y representantes del PP. "Pues yo estoy con ellos", sentenció.

Rajoy explicó que su pretensión es que el PP "evolucione", que se adapte a los cambios, pero también defendió su discurso antiterrorista de los últimos años. "Es lo que hemos defendido siempre. Si el Gobierno vuelve a negociar con los terroristas, estaremos enfrente, pero si no negocia y opta por la derrota, el PP estará detrás del Gobierno para acabar con el terrorismo". Añadió que su intención es "integrar y sumar", para que el partido "obtenga no diez, sino doce millones de votos para ganar las elecciones".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0023, 23 de mayo de 2008.

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