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Reportaje:

"Tardarán en valorar lo que hicimos"

Laudrup, con un año más de contrato, deja el Getafe por sus diferencias con Torres

"No hay dos sin tres, ¿verdad?". Nadie del Getafe arqueó ayer las cejas sorprendido por la marcha de Michael Laudrup, que pese a contar con otro año de contrato siguió la senda que abrieron Quique Flores y Bernd Schuster. "Bueno, se sabe que el Getafe es un club donde los técnicos y jugadores están un año o dos... No me echan, yo he elegido el mejor momento para irme", estimó el técnico danés. A la espera de ver si desembolsa o no un millón de euros por su retirada anticipada, el jueves por la mañana, "con el equipo ya salvado", le comunicó su decisión a Ángel Torres. El presidente del Getafe declinó cualquier comentario y pasó la tarde en Las Ventas.

Aunque se comportó como si nada hubiera pasado, lo cierto es que su relación con Laudrup era nula desde el encontronazo que tuvieron el pasado invierno. El preparador nórdico le propuso varios refuerzos, representados por Bayram Tutumlu, el agente turco que lleva la cartera del entrenador de Copenhague. Torres montó en cólera y no movió ficha. Aunque hace unos días reconoció que "Kepa y Uche deberían haber funcionado mejor", se limitó a planear las bajas y altas con vistas a la próxima campaña. "Güiza ha marcado más goles que mis delanteros. No es una opinión. Es un hecho", recordó ayer Laudrup, que se quejó de la falta de pegada de los puntas del Getafe.

"O se hacen las cosas a mi manera o me voy", se defiende el presidente

El preparador no quiso aclarar su futuro. "¿Que si me voy al Galatasaray? Agradezco todos los rumores, pero sólo puedo estar en un sitio a la vez. Igual he hablado con ellos en sueños...", esquivó. Su agente, que el miércoles anunció que "el ciclo de Laudrup en el Getafe había terminado", dio alguna pista. "Los presidentes se tienen que encargar de la economía del club. No de fichar a su antojo. Eso es para el director deportivo", declaró en Globo FM. Sus palabras tuvieron un efecto devastador en el organigrama del doble subcampeón de Copa, donde Torres hace y deshace sin que Santiago Llorente, el actual director deportivo, tenga algo que decir. "No me ofende que se diga que el Getafe es un club presidencialista. O se hacen las cosas a mi manera o me voy. Lo he tenido claro toda la vida. Y en el fútbol, más", estima Torres.

Aunque "sabía" dónde se metía, Laudrup chocó con la forma de trabajo del presidente del Getafe, que ayer mismo anunció el fichaje de Kas, defensa del Besiktas. Tampoco supo gestionar el poder de los veteranos en el vestuario: ninguno de los tres capitanes, Abbondanzieri, Belenguer y Mario Cotelo, disputaron un solo minuto contra el Valencia en la final de Copa de hace un mes. "Yo quiero futbolistas que cuando no jueguen estén descontentos. Ningún entrenador quiere tener jugadores conformistas", adujo Laudrup, cuestionado por el grupo tras las críticas de Tutumlu a los porteros. "Sus palabras han caído muy mal. No sé si es hombre de fútbol. Habló con mala intención y es de muy mal gusto", se quejó el Pato. "Estoy alucinado. Es una falta de respeto, lo diga Tutumlu o mi abuelo", apostilló Mario Cotelo.

"Cada uno es responsable de las cosas que hace o dice", se justificó Laudrup, que aprovechó la ocasión para reivindicarse: "Ha sido una temporada extraordinaria; tardarán un poquito en valorar lo que hicimos". "Si hasta en cierto momento fuimos el equipo de España. Incluso el Rey iba con el Getafe. ¿Cómo podría imaginarme una temporada así?", se despidió. "¿Ah, sí? Schuster habría dejado al Getafe clasificado para la UEFA", replicaron en los despachos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 17 de mayo de 2008